Desabrochando a Martha

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La verdad es que es muy difícil aceptarlo tan públicamente como en un blog.  Yo siempre lo he sabido, desde pequeña en realidad.  Es más, creo que mis papás y mis hermanos siempre lo sospecharon, pero no era un tema que se hablara abiertamente… es decir, mi conversación sobre sexualidad con doña Martha se dio a mis 18 años, en la romería antes de irme de intercambio, cuando ella me señaló una valla de condones Durex y me dijo: “bueno… ya sabe…

Así es que esto de hablar de cuál era mi preferencia sexual, no era algo que se diera.  En fin, lo cierto es que a mí siempre, desde pequeña, me han gustado los hombres.  Es más, a los 5 años le pedí a Leonarndo García que fuera mi novio, pero me dijo que no porque era novio de Stephanie.  Eso no impidió que en todas las fotos de anuario yo saliera viéndolo, con ojos de vaca ahorcada.

Ufff… la verdad es que es un alivio admitir mi heterosexualidad y que todo el mundo lo sepa de una vez por todas: me gustan los hombres,  me encantan los hombres.

…así es queeeeee… ¿qué hay de comer?…

Suena raro, ¿verdad?

O sea, ¿qué es este tipo de payasada, Martha?  ¿Qué te está pasando por la mente?

Bueno, si les parece una tontera que yo haya admitido que soy heterosexual, ¿por qué es una necesidad que nuestros amigos homosexuales lo admitan públicamente?  ¿Qué es ese deseo casi mórbido de señalar al otro para poder ponerle una etiqueta?  ¿Qué será?  ¿Pensamos que los vamos a rescatar de sus ataduras y le vamos a otorgar la libertad ansiada de ser lo que son?  ¿En serio pensamos que tenemos ese poder?  ¿O será más bien que lo ocupamos para poder hacer/resistir chistes denigrantes, ponerles apelativos despectivos y asegurarnos de no salir medio chingos delante de ellos porque y vaya a ser que les guste todo esta belleza que hizo mi mamá y Dios me dio.?

No me tomen a mal: entiendo que hay una necesidad individual por aceptar el verdadero Yo con todo y ángeles, demonios y bestias. Si es su deseo admitirlo porque ya no puede más, no puede seguir aparentando lo que no es o simplemente le dio la regalada gana… pues hágalo, que aquí todos creemos ser libres.

Mi crítica es hacia todas las personas que exiguen que alguien “lo admita”, es hacia ese egocentrismo, ese narcisismo que sentimos por encasillar a los que nos rodean.  Y lo digo en primera persona plural porque, por mucho tiempo, yo lo sentía así.  Por un lado, porque soy curiosa, por el otro porque en eso se esta convirtiendo esta sociedad.
El día que me di cuenta del error estaba hablando con un ex.  Él cayó en cuenta que amar se siente igual en cualquier cuerpo, se siente rico compartirlo y que qué importa si al vecino le gusta hacerlo con un tipo o una tipa, siempre y cuando no le haga daño a nadie, por supuesto.

¡BOOM! Su cerebro explotó.

Lo cual es cierto: el saber su sexualidad no le da un valor agregado a nuestra relación de amigos, porque lo interesante es que no le quita su habilidad para compartir secretos, frecuentarnos para tomar un café y contarnos nuestras vidas, acompañarnos en los momentos difíciles, celebrar acontecimientos magnánimos y participar de las cosas que le gusta al otro, en la seguridad que brinda el cariño mutuo.

A lo que voy es que dejemos vivir al otro a como nos gustaria que nos dejen vivir…

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Por cosas de la vida, tenía un boucher para un tiquete aéreo que, según yo, se vencía en noviembre.  Pensando en la maratón de los marines en octubre, decidí usarlo.  Intenté comprarlo por internet pero no funcionó.  Cuál fue mi sorpresa cuando llamé al call center y me dicen que se vencía en dos semanas.

No me quedó de otra que usar la lógica: gastar dinero para no perder ese dinero.

Por lo que terminé tomando unas ligeras y rápidas vacaciones a Washington, D.C., que resultaron ser mucho más provechosas de lo que me imaginaba.

Día 1 – La llegada

En mi cabeza, yo tenía que estar a las 6:00 am en el aeropuerto… pero en realidad, abordaban en 20 minutos para cuando llegué al counter.  Corrí el Juan Santamaría como si mi vida dependiera de ello y llegué justo a tiempo.

En Atlanta, la escala, también corrí: en dos horas tenía que pasar migración, las maletas por aduanas, seguridad, montarme en el trencito para llegar a la puerta B de la puerta E, comprar almuerzo y esperar a ver qué sucedía con mi siguiente vuelo.  Vale decir que lo logré y hasta me dio tiempo para comprar chicles.

Llegando a Baltimore, tomé un bus donde conocía un ruso muy buena gente que viene de una ciudad que se llama Ufa (merezco puntos extra por no reirme)  En la parada final, me recogieron mis amigos, a quienes no veía hace 6 años y quienes me dejaron quedarme en su casa.  Es sorprendente como los olores de una casa no cambian y te hacen traer muy buenos recuerdos.

Día 2 – La turistiada

Mi cuerpo está funcionando tan raro que, últimamente, solo duermo 5 horas.  A las 2 de la mañana ya estaba despierta leyendo conceptos básicos de Lacan para el curso que estoy llevando en la U.  Tres horas después, me puse tenis, shorts, camiseta, audífonos y fui a tomar el metro para cumplir un sueño absurdo, pero sueño al fin: correr en el The Mall.

Hay dos cosas chivas de correr ahí: hay muchos corredores a esa hora (entonces, no vas sola) y podés hacer el tour de monumentos, sin la cantidad extraordinaria de pubertos que andan de “field trip”.  Empecé al frente del Museo de Historia Natural, bajé al Monumento de Washington, pasé el Monumento a las Segunda Guerra Mundial, seguí hasta llegar al de Lincoln, justo a la par de la Piscina Reflectante.  Doblé a la izquierda para toparme con el de los Veteranos de la Guerra de Korea, crucé la avenida para toparme con el Monumento a Martin Luther King Jr (que no había visto), seguí la orilla de la Cuenca Tidal (donde todavía se pueden oler los cherry blossoms) para llegar al Monumento de Jefferson, pasando por el de Roosevelt.  Al final, le di un par de vueltas al National Mall hasta completar la hora que tenía que correr, pasando al frente del Capitolio, donde están haciendo remodelaciones y no se puede apreciar muy bien que digamos.

Dos metros (trenes) y una ducha después, ya estaba de vuelta en la calle, buscando Ben’s Chili Bowl: porque lo que es bueno para el Presidente, es bueno para mí.  Tomé suficientes energías para la caminada que me esperaba para llegar a Georgetown.  Ahí subí las gradas del Exorcista, caminé un poco por el canal y la calle M… pueda ser, o no, que haya hecho una o dos compritas… eso no lo sabremos…

Y como lo único que uno hace cuando va de viaje es comer, me fui para Georgetown Cupcakes.  ¡Por el amor a lo que es Santo y Bendito!  ¡Qué sabor el de ese Red Velvet y qué exquisito el de Caramelo salado!

Con las baterías cargadas, volví a pegarme la caminada sobre el puente del Río Potomac para llegar al metro y dirigirme al Mall.  Mi objetivo: buscar todas las obras de Andy Warhol.  Si no saben quién es, pues déjenme decirles que es uno de los artistas pop estadounidenses más conocidos en la historia de la vida y todavía utilizamos la famosa frase y concepto de los 15 minutos de fama.  Esto me hizo pasar por el Hirshhorn Museum, la Galería Nacional de Arte y la Galería Nacional de Retratos (al cual voy a regresar apenas tenga oportunidad) y pude ver obras hermosas de Pollock y Picasso.

Para este punto, el dolor de pies, tobillos y rodillas era tan terrible, que pude haber llorado si me lo hubiera propuesto.  Pero, aun así, jugué de machita para ver que ofrecía Old Navy, Target y CVS… porque un viaje a la yunai no es viaje si no se va a esas tiendas.

Día 3 y 4 – Visitando familia

Como ya les había contado, yo viví mi año de intercambio en esta ciudad.  Tenía que ir a visitar a mis familias anfitrionas.  Empecé con los Russings, que me recibieron cuando me echaron de mi primera familia (historia larga que algún día contaré).  Estuve con ellos un par de horas, poniéndonos al día: ellos contándome de sus nietos y yo hablándoles de mis planes.

Al medio día, fui a la casa donde terminé mi intercambio: los Merida-Britt.  Después de muchos besos, abrazos y almuerzo, Donna (cc: Mom) me llevó a ver a la abuela (cc: Grandma) que estaba en el hospital por una neumonía.  Fue hermoso ver a esta señora de 91 años acordarse de mí, alegrarse de tal manera que hasta las maquinas le empezaron a bipear.

Después de ver el final de Undercover Boss, la dejamos descansar y nos fuimos a H&M, una de mis tiendas favoritas.  Una blusa y un collar después, fuimos a tomar una siesta… porque el cuerpo resiste cierto grado de emoción, sin necesitar un descanso… necesario para salir a cenar.

El domingo me levanté temprano, me puse las tenis y fui a correr.  Lo bonito de ese vecindario es que es estar en un bosque.  No voy a negar que me dio un toque de miedo porque uno anda los barrios del sur en el corazón, sin dejar de lado que ahí apareció la Bruja de Blair… pero apechugué y completé los 10k que me había propuesto.

Todo el día lo pasé viendo televisión, acurrucada en el sillón del que fuera el “Meditation room” o cuarto de meditación (pero que siempre tuvo un TV, un DVD, miles de películas en un librero y hasta videojuegos)

Antes de despedirnos, fuimos a Panera (poque hay que ir cuando se va a la yunai) y a dejarle comida a Grandma.  Al salir, el carro no estaba.  Mi pensamiento criollo pensó: se robaron el carro y ahora, vamos a terminar en la policía, esto va a durar horas y yo no ando mi pasaporte y bueno…  El pensamiento de Mom fue: se lo llevó la grúa por estar mal estacionado.  Adivinen cuál tuvo la razón.

Día 5 – La parida La partida

Una vez más, a las 5 am ya estaba buscando vida.  Bañada, perfumada y arreglada, me fui a desayunar al Starbucks más cercano.  Después, al Target a comprar chocolates y necesidades: cherevecos con los que me acostumbré a vivir, pero que no venden en Costa Rica… porque yo soy así

Con suficiente tiempo, regresé a la casa donde me estaba quedando y que se habían ofrecido a llevarme a la parada del bus.  Pero conforme pasaba el tiempo, no se movían con suficiente velocidad como para llegar holgados de tiempo.  Desde ahí comenzó la tragedia griega.

No me pude despedir como Dios manda porque llegué apenas para tomar el bus.  Al llegar al aeropuerto, en vez de seguir mis instintos, seguí al idiota que dijo que la primera parada era la puerta a la aerolínea a la que iba.  Pues no: me tocó recorrer de esquina a esquina.  Chequié la maleta, pasé seguridad, compré chicles y agua, para llegar a la puerta de embarque y darme cuenta que, por tormentas eléctricas en Atlanta, el vuelo estaba atrasado.

¿Qué es lo mejor que uno puede hacer en ese momento?   Comprar carbohidratos y líquidos, porque uno no sabe cuánto tiempo va a tener que esperar.  Una hora después, ya estábamos abordando y por dicha estaba sentada al frente, porque llegué 20 minutos antes de que cerraran las puertas de mi segundo vuelo.  En esta ocasión, tenía que salir de la puerta B a la E… ¿mencioné que el aeropuerto es tan grande que tiene un tren interno?… Fui la última en entrar, gracias infinitas al Todopoderoso, porque si no, hubiera tenido que dormir en el aeropuerto y tomar un vuelo al día siguiente.

Cuando el avión salió de la manga, comenzó una tormenta de 30 minutos que no nos dejó despegar.  Por dicha, una vez más, soy una mujer súper precavida y andaba un sándwich que había comprado en Panera (tip que aprendí de mi queridísima hermana)  Cuatro horas después, estaba aterrizando en el Juan Santamaría y llevándome el pasmo de que mi maleta andaba en el limbo aeroportuario del mundo, por lo que tuve que regresar al día siguiente a recogerla: empapada de la tormenta en Atlanta.

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Hubo muchas cosas que no hice (Cementerio de Arlington), amigos que no pude ver (Alison, Raquel) y comida que no pude comer (Chipotle, Olive Garden)… pero no hay de qué preocuparse, que ya queda poco para regresar.

¿Qué otra cosa haría ustedes en la capital gringa?

Para mí, Febrero es el mes perfecto: dura cuatro semanas exactas, el clima está bello y todo el mundo anda comprando chocolates, flores y carajaditas para demostrar cariño a la gente que ama… bueno, eso es ligeramente culiolillo, pero a lo que me refiero es que la gente anda más feliz de lo normal.

Hice una lista de pequeñas cosas diarias para enamorarme de mi misma, dedicarme tiempo para crecer, bajarle revoluciones a la vida, abrazar árboles y acercarme al mundo.  Voy a intentar tomar fotos en Instagram con el hashtag #28actosen28dias y subirlas en este post.

 

✔ Domingo 1 – Sentarse a leer con una taza de té o café

Día 1

 

✔    Lunes 2 – Agregar aguacate al almuerzo

Dia2

 

Martes 3 – Acomodar el cuarto diferente

 

Miércoles 4 – Pasar el día dando cumplidos

 

Jueves 5 – Dar el tiempo para escuchar un problema, sin interrumpir

 

Viernes 6 – Comprar un gustito

 

✔    Sábado 7 – Salir a caminar 30 minutos sin el celular

Técnicamente esto fue fácil de hacer porque perdí el celular, así es que no pude documentar casi nada

 

Domingo 8- Buscar césped, quitarse los zapatos y recargar energías

 

Lunes 9 – Tomar un café con alguien quien no veía hace muuuucho tiempo

 

Martes 10 – Comer el postre primero

 

Miércoles 11 – Sentarse en un parque e imaginar la vida de las personas que pasan

 

Jueves 12 – Tomar los 8 vasos de agua

 

Viernes 13 – Iniciar la conversación con alguien desconocido

 

Sábado 14 – Llamar a alguien con quien no hablas mucho

 

Domingo 15 – Decirle a alguien cuánto lo quieres

 

Lunes 16 – Acostarse temprano

 

Martes 17 – Levantarse temprano

 

Miércoles 18 –Apagar la TV por todo el día

 

Jueves 19 – Comer solo frutas rojas en la merienda

 

Viernes 20 – Admirar la belleza de la primera persona que se sienta a tu lado

 

Sábado 21 – Llamar a la madre que nos parió… o nos crio…

 

Domingo 22 – Apreciar el valor del silencio

 

Lunes 23 – Admirar tu propia belleza

 

Martes 24 – Preparar el almuerzo favorito

 

Miércoles 25 –Darle gracias al ser supremo, por la vida tan maravillosa (ya sea Alá, Dios, mamita, el Spaguetti)

 

Jueves 26 – Hacer ejercicios con una amiga

 

Viernes 27 – Encontrar 3 cosas que más me gustan de mí

 

Sábado 28 – Escribir por una hora sobre las cosas que te atan y dejarlo ir

 

TED: Tecnología, Entretenimiento, Diseño, es una organización sin fines de lucro que busca compartir ideas que rompe paradigmas o fundamentan las teorías con las que ya trabajamos.

Hay unos suuuper graciosos, otros inmensamente interesantes y algunos que solo dan sueño, pero valen la pena escuchar con atención y dejarse iluminar con ideas que valen la pena ser compartidas.

Hoy quiero compartir sobre encontrar un poco de compasión.

Está en inglés, Youtube da la opción para subtítulos en ese mismo idioma.  Si prefieren en otro idioma, pueden entrar directamente a la página de TED por este link y seleccionarlo.

Papeleta

Papeleta

La noche del 9 de Julio del 2001, yo iba en un bus desde Cleveland a New York City.  Era el fin de mi año de intercambio y todos mis amigos iban dormidos, excepto uno.  Me acuerdo que iba viendo por la ventana, pensando en lo hermoso que es Estados Unidos cuando los gringos duermen.

En eso, mi amigo Ocean de China, me pregunta que si me puede acompañar.

Nuestra conversación nunca la he olvidado, aún después de 13 años:

Ocean: Martha, ¿qué vas hacer cuando regreses a Costa Rica?

Yo: Después de ir a la playa, voy a terminar el colegio y después a la Universidad.

O: ¿Qué vas a estudiar?

Yo: Danza

O: (suspiro)  Martha, vos sos afortunada de ser libre.  Cuando yo regrese a China, tengo que volver al colegio, hacer muchos exámenes, sacar las mejores notas y ser el mejor para que ellos me pongan en la carrera que yo quiero y no terminar como profesor de matemáticas… yo no tengo esa opción, de escoger lo que quiero estudiar… y tengo miedo…

Para mí, ese fue como un derrame cerebral porque nunca había sido consciente de mi libertad, ni mucho menos de que hay quienes dependen de que alguien no se haya majado un huevo para hacer lo que quieren.

… bueno, no voy a jugar que soy como la canción de Luis Miguel (libre como el viento… peligrosa como el mar)  Ustedes saben que no soy bailarina titulada porque, en aquella época, vivía en una “democracia revolucionaria desamparadeña”, y el progenitor era el desamparadeño.

Pero aun así, aunque no pude estudiar lo que quería, fui libre de escoger otra carrera y terminarla.  Fui libre de escoger un trabajo que cumpla con mis necesidades.  Soy libre de tomar todo mi dinero ahorrado y volar a cualquier parte del mundo que se me antoje.

Soy libre.

Somos libres en Costa Rica.

Pero esta libertad conlleva al mayor de los deberes: elegir quién va a dirigir el futuro político y socioeconómico del país.

Es decir, a cambio de vivir en el país más feliz del mundo, de poder ir a tomarme un shot de guaro después de 4 birras, de poder estudiar una segunda carrera… lo único que esta democracia me pide es que mañana domingo, madrugue bien tempranito y me vaya a marcar con una equis un pinche papel.

No importa si usted va a votar por Justo Orozco, PLN o el mae que parece chancletudo de la UCR.  No importa si usted utilizó el método de Franklin Chan, o si definitivamente usted es derechista.

Vaya a votar.

Haga un voto consiente. Un voto por el partido que represente sus ideales y que tiene las mejores propuestas para lo que usted quiere en este país.

Pero, por favor, no vote por un partido para que no gane el otro, porque esto no es Survivor Zapote.  Esto no es para pensar en estrategias y convencer a 10 amigos que voten por Villalta, para que no quede Araya y en la segunda ronda, votar por Luis Guillermo.

Esto no funciona así.  Esto no es reality show.

Votar no es una cuestión para ganar.  Es una cuestión para hacerse escuchar.  Si a usted le gusta las ideas del doctor, vote por él.

Si no lo ha hecho, lea los planes de gobierno.  Busque los debates y escuche si esa persona participó en la pelea de gatas, o más bien fue quien mantuvo la calma y contestó lo que debía.

No vote con odio por un partido.  Que son unos carebarros, todos lo somos.  Que son unos corruptos, todos lo somos.  Que solo quieren ganarse un buen salario sin bretear, todos soñamos eso.

Vote por quien usted crea que es el mejor.

Siéntase orgulloso de poder ejercer este deber.

Si todavía no está convencido, sepa que hay muchos costarricenses volando por todo el mundo, acercándose a la embajada más cercana.  Como mi compita Luis Daniel, quien voló desde Sudáfrica hasta Madrid para poder votar por el candidato de su elección.

En lo personal, yo tengo un segundo motivo para votar y es el poder quejarme como las grandes.  ¿Cómo me puedo quejar de lo mal que están haciendo las cosas si yo no di de mi parte?  ¿Cómo puedo vociferar contra un presidente si ese día preferí quedarme haciendo zapping?  Nos quejamos de la doble moral de los políticos, pero no vemos que somos la misma carajada.

Anímese, súmese y vaya a pitoretear como si La Sele hubiera clasificado al Mundial otra vez.

Y después, ¡a celebrar, carajo!

… o no…

¿Alguna vez les ha pasado que comienzan el día esperando que termine para irse a dormir temprano? Así fue mi jueves.  Mi semana terminó con dos noches en las que dormí 3 horas, con mucho trabajo por realizar y ganas de salir corriendo.

Por eso no les pude postear como me ha ido en los primeros días de #21diasdebondad.

Puedo empezar diciendo que no voy a poder seguirlo de forma  cronológica, si no que voy a tener que acomodar las tareas de acuerdo al clima.

¿Han visto la calidad de tormentas que hemos tenido esta semana?

Acción 1 – 31/Aug/13 – Tengo 21 dias para ayudarle a encontrar trabajo a alguien

Esto suena como muy poco tiempo para realizar esta ardua búsqueda pero, ¿quién dijo miedo?

Le estoy ayudando a mi amiguito D. a buscar un nuevo trabajo en su área de estudio.  Aunque no es un desempleado, el trabajo que tiene es una verdadera mierda y hace tiempo lo he estado escuchando que quiere apostar por su área de estudios.  Ya he buscado en varias trasnacionales y le he enviado los links para que los revise.

También decidí que voy ayudar al novio de mi amiguita griega.  Ya lleva mucho tiempo sin trabajo y su área de experiencia es call center, así es que estoy segura que algo va aparecer.

Si alguno de ustedes, mis queridísimos lectores, saben de algún puesto  enfocado en finanzas o callcenter (en Costa Rica, por supuesto)  me pueden mandar un correo a ladesabrochada@gmail.com.

Acción 2 – 1/Sep/13 – Hoy compraré un ramo de flores para dárselo al que le vea la cara marchita.

El domingo hubo tormenta ¿qué mejor día para ir a regalar flores al centro de la capital?  Con sombrilla en mano, me fui a caminar por la Avenida Central y mientras caminaba, decidí que se la iba a regalar a una señora mayor.

A la primera que vi, me le acerqué de frente, le ofrecí el ramo y,  O B V I A M E N T E,  me lo rechazó.  Por un lado me dijo que no tenía casa donde ponerlas, por el otro me dijo que prefería que le diera plata.  Cuando le dije que le podría comprar un café, me dijo que ella quería plata…

… nunca pensé que dar un ramo fuera difícil…

Mi segundo intento fue una señora que tenía una cara de vivir el tercermundísimo, con el pie casi en la orilla de la desesperación.  Cuando me acerqué hizo lo que cualquier mujer hubiera hecho: agarró bien duro su cartera y volvió a ver a los lados para buscar a un salvador.  Le ofrecí el ramo y su expresión se tornó en una sonrisa incomparable.

Después de mandarme con todas las bendiciones del mundo, me quedé pensando en cuándo habría sido la última vez que alguien le regalara flores, si es que alguna vez le regalaron flores.

Acción 3 – 2/Sep/13– Hoy le ayudaré a solucionar un problema a alguien

Doña Martha fue profesora de varias universidades privadas y cuando se fue a vivir a la yunai, dejó una cantidad indescriptible de exámenes, trabajos extraclase y materiales que había impreso.  Todo se estaba acumulando en cajas dentro de closets por toda la casa.

El problema incluía muchas aristas: había mucho polvo, bichos y humedad, además de haber papeles importantes como certificados de nacimiento, traducciones de títulos y fotografías viejas.

Después de tomar un antialérgico, revisé papel por papel, hasta separarlos en tres grupos: se queda, se bota, se recicla.

Acción 4 – 3/Sep/13 – Hoy no me voy a dormir hasta que al menos me sonrían 20 personas

Escogí tres herramientas: un “buenos días”, una anécdota simpática y una bolsa de confites.

La primera la utilicé mientras salí a entrenar y la segunda en la oficina.

Cuando llegué a la casa, me puse tenis y con bolsa de confites en la mano, me fui a un centro comercial cerca de mi casa.  Simplemente me le acerqué a la gente y comencé a cambiar sonrisas por dulces.
Muchos se rieron, otros sonreían con escepticismo, unos cuantos me rechazaron el dulce.  Mi favorito: “déjese el confite, yo le enseño los dientes de a gratis

Acción 5 – 4/Sep/13 – Hoy voy a donar un día de mi salario

Por un momento pensé en meterlo en un sobre y regalárselo a una persona en la calle, alguien que lo necesitara.  Pero es que aquí viene mi problema con la humanidad: hay muchos que sí necesitan, pero hay muchos otros lo convirtieron en profesión.

Así es que mejor lo doné a una de las mejores organizaciones de Costa Rica: Territorio de Zaguates.  Según una de mis fuentes, una pareja decidió donar su tiempo y dinero en sacar perritos de la calle y ponerlos en una finca en Heredia.  Ahí los ayudan a rehabilitarse y muchos están esperando un hogar en su centro de adopciones en Escazú.

Las donaciones monetarias lo utilizan para comprar alimentos, productos de limpieza, cobijas, vacunas, operaciones y bueno, todo lo que significa cuidar a los cuadrúpedos.

Acción 6 – 6/Sep/13 – Hoy invitaré a cenar a un desconocido

Me fui a cenar a uno de mis restaurantes favoritos.  Comí riquísimo, como siempre y le pedí al mesero que me hiciera el favor de pasarme mi cuenta y la de la pareja de la par.

Eso sí, la condición fue que se la diera hasta que ellos pidiera la cuenta y yo no estuviera ahí.

Acción 7– 6/Sep/13 – Hoy me haré un favor: voy a eliminar de Facebook a toda la gente que ni fu, ni fa

Como el jueves me quedé dormida, hoy repuse sacando gente de mi FB.

Hay varios casos, como esta vieja que siempre me cayó mal, me terminó de caer remal hace unos días y quien, al final de cuentas, había agregado por compromiso.  O como al primo del amigo de mi amiga, que conocí en una fiesta pero nunca más volvimos a hablar.  También saqué a aquella excompañera del colegio, quien me agregó en FB, pero cuando me vio en una tienda no me quiso saludar (ya saben, el viejo truco de vernos, ve que le sonrio, me le acerco y te da la espalda de una forma evidente y una se queda como “… what the fuck?”)

Así es que si se dan cuenta que no los tengo más en FB, les voy a pedir que no lo tomen personal, sino que más bien, realista.

...cuando lo vean, sabrán...

...cuando lo vean, sabrán...

El ciclo de la vida en Costa Rica es en línea recta:

Nacer -> Crecer -> Ir a una Universidad Privada -> Aprender inglés -> Entrar a trabajar en algún Call Center a poner en práctica nada de lo que estudió en la Universidad Privada -> Ennoviarse con el tipo/la tipa de sus sueños -> Casarse -> Ir de luna de miel a San Andres -> Reproducirse -> Divorciarse -> Morir

La parte de Nacer, pues uno no tiene mucha vela en el entierro… aparte de ser la orgullosa espermatozoidito que ganó la gran carrera de la vida.  La de Crecer tampoco necesitó mucho  porque digamos que del 1.54 m de estatura, ya no pasé.

Eso de estudiar en Universidad Privada, aprender inglés y trabajar en un Call Center, pues admito que todo lo hice muy a mi manera.

Justo, ante la etapa de la vida que continúa según los estatutos, es que entendí que hay todo un mundo de posibilidades ahí afuera que incluyen viajar, conocer gente nueva, aprender idiomas, viajar, comer comidas exóticas, leer, estudiar, escribir, viajar… Y que el famoso ciclo no tiene que ser en línea recta, pero como un árbol que abre sus ramas.

Así es que cuando se habla del noviazgo, pues empieza a temblarme el parpado.  Creo que todo comenzó con el padre Barona, un amigo de la familia, quien fue el encargado en satanizarme el concepto de noviazgo:

“Marthita, tenga muchos amigos: salga con ellos, vaya a comer, vaya a bailar, tómese sus traguitos y disfrute mucho de la vida.  Pero recuerde una cosa siempre y es que los novios son para casarse.  Cuando uno entra a un noviazgo, es porque ha llegado el momento de formar una familia.”

¡Ah puta!

Prácticamente el padrecito se cagó en mi vida romántica de adolescente y joven veinteañera.  Con ese presagio, ¡qué iba a cerrarle ningún ojito a nadie!

Si no tengo novio, pues no voy a poder casarme, lo cual tiene frustrada a la pobre doña Yelba, la Gran Matriarca.

Inclusive, su desesperación para que mi vida avance acorde a los estatutos familiares, ha llegado a límites inimaginables, en los que me hecha indirectas que el reloj cada vez se acerca a su hora final en la que no voy a poder parir la 19va bisnieta que tanto quiere para poder descansar y morir en paz.

A lo que contesto: “No voy a cargar con su muerte sobre mis hombros.”

A lo que ella contesta: “¡No jodás vos! ¡Que ya estoy cansada de pagar doctores!”

El matrimonio se ha satirizado tanto, que pareciera que la gente no se alegra cuando oye que alguien se comprometió.  Frases como “se cansó de vivir tranquilo“, “ya vas a ir a regalar el cheque“, “voy a tener un carro esperando afuera, por aquello” son tan comunes cuando alguien cuenta la gran noticia.  A mí me da un pecado verles las caritas llenas de emoción, deformarse a preocupación.

Como cuando mi amiguita Monique me pidió que fuera la testiga de su boda.  “A mí no me meta en enredos“, le dije.  La pobre me hace una cara… que le tengo que explicar que es un chistesín y que para mi es mas que un honor.

Es tanta la cosa que, cuando me puse a buscar sinónimos para este blog, me encontré este link, donde incluye palabras como desesperación, forzar, ideal, disparate y locura… y si en Internet lo dice, debe ser cierto.

Hablando en serio, no es que yo esté cerrada a la posibilidad de casarme.  De hecho, soy igual que cualquier otra mujer quien ha pensado en su día feliz (una gran boda pequeña, con un pequeño anillo de compromiso de ensueño, llena de yerberas y con un vestido de novia bien extravagante sencillo)

En lo que no estoy dispuesta es a casarme porque es lo que se espera de mí en este momento, con cualquier macho proveedor que me tenga pariendo chigüines, esperándolo que venga al hogar, con la pata en la chanchera y el platito de comida caliente en la mesa.

Siempre he pensado que antes de CONSIDERAR casarse, uno tiene que cumplir 4 puntos:

  1. Viajar:.. Sí, sé que soy demasiado necia en este punto… Lo que pasa es que, cuando uno pone un pie en otro país, se abre las puertas del mundo y uno se da cuenta de lo pequeño e insignificante que es.  Aprender de las culturas y de las formas de vida en otros lugares, le abre la mente a que la vida no tiene que ser como lo dicen nuestras abuelas.
  2. Coger: No estoy hablando del verbo sea promiscua y hágase un hongo con patas en el proceso.  Estoy hablando del verbo aprenda a disfrutar del sexo.  Si su elección de vida es llegar virgen, pues por lo menos visite a Manuelito un ratico, porque si uno no se conoce, ¿cómo vamos a pedirle al otro que nos conozca?
  3. Vivir sola: O con un roomate.  Es la mejor aventura que uno puede experimentar para darse cuenta de sus habilidades, límites y probarle a sus papitos la excelente educación que usted ha tenido.  uno aprende tanto… desde cómo controlar el dinero, hasta reglas básicas de seguridad.
  4. Vivir con la pareja:  Exacto: yo promuevo el concubinato escandaloso.  Es una forma de poder adaptarse a las maneras del otro, porque viviendo juntos ya no hay tiempo fuera.  Es aprender a soportar pedos, desórdenes, malos humores y todas las cosas negativas que pueden sentirse en la convivencia.  Pero también es adelantar el trabajo en la distribución de las tareas del hogar, la creación del presupuesto, aprender a negociar todas las decisiones y bueno, ya ustedes saben el resto.

Además, soy fiel creyente que el matrimonio es un contrato muy serio en el que, si entro, es para toda la vida.  Por eso, el pobre diablo en condena que se atreva a ser mi marido, no va a ser cualquier patas vueltas con sonrisa bonita, zapatito limpio,platica en la bolsa y hablada.  El tipo va a tener que ser casi un santo para poder soportar tantas histerias y episodios bipolares, digamos.

Porque casarse para divorciarse, mejor se mata.

Yo no pienso entrar pensando en que si no funcionan las cosas, llamamos al abogado.  No quiero que los futuros retoños (a las que ya les puse nombre, como buena mujer) pasen por las que mis hermanos cuando los míos se divorciaron (yo ni me di cuenta)

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Este post tan romántico, va dedicado a mi compañerito el Albin-o, quien en estos días se casa con su hermosísima novia.  Y al Aureliano, quien se comprometió con la bellísima Adriana.  Felicidades chiquillos, la mejor de las suertes… Tan bonitos los dos, jugando de grandes… ¿quién los mete?


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... ¿quién dijo miedo?...

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Historico de las historietas

¡Protegido por derechos de Autor!

Escuchen bien, niñas y niños de la creación:
He pasado por muchas marthadas y momentos de angustia sudor y lágrimas, como para que alguien más lo tome prestado y sin permiso.
Robar es malo, malo, malo.
¡Los que roban se van al infierno, con el resto de sus amigos!

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