Desabrochando a Martha

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La verdad es que es muy difícil aceptarlo tan públicamente como en un blog.  Yo siempre lo he sabido, desde pequeña en realidad.  Es más, creo que mis papás y mis hermanos siempre lo sospecharon, pero no era un tema que se hablara abiertamente… es decir, mi conversación sobre sexualidad con doña Martha se dio a mis 18 años, en la romería antes de irme de intercambio, cuando ella me señaló una valla de condones Durex y me dijo: “bueno… ya sabe…

Así es que esto de hablar de cuál era mi preferencia sexual, no era algo que se diera.  En fin, lo cierto es que a mí siempre, desde pequeña, me han gustado los hombres.  Es más, a los 5 años le pedí a Leonarndo García que fuera mi novio, pero me dijo que no porque era novio de Stephanie.  Eso no impidió que en todas las fotos de anuario yo saliera viéndolo, con ojos de vaca ahorcada.

Ufff… la verdad es que es un alivio admitir mi heterosexualidad y que todo el mundo lo sepa de una vez por todas: me gustan los hombres,  me encantan los hombres.

…así es queeeeee… ¿qué hay de comer?…

Suena raro, ¿verdad?

O sea, ¿qué es este tipo de payasada, Martha?  ¿Qué te está pasando por la mente?

Bueno, si les parece una tontera que yo haya admitido que soy heterosexual, ¿por qué es una necesidad que nuestros amigos homosexuales lo admitan públicamente?  ¿Qué es ese deseo casi mórbido de señalar al otro para poder ponerle una etiqueta?  ¿Qué será?  ¿Pensamos que los vamos a rescatar de sus ataduras y le vamos a otorgar la libertad ansiada de ser lo que son?  ¿En serio pensamos que tenemos ese poder?  ¿O será más bien que lo ocupamos para poder hacer/resistir chistes denigrantes, ponerles apelativos despectivos y asegurarnos de no salir medio chingos delante de ellos porque y vaya a ser que les guste todo esta belleza que hizo mi mamá y Dios me dio.?

No me tomen a mal: entiendo que hay una necesidad individual por aceptar el verdadero Yo con todo y ángeles, demonios y bestias. Si es su deseo admitirlo porque ya no puede más, no puede seguir aparentando lo que no es o simplemente le dio la regalada gana… pues hágalo, que aquí todos creemos ser libres.

Mi crítica es hacia todas las personas que exiguen que alguien “lo admita”, es hacia ese egocentrismo, ese narcisismo que sentimos por encasillar a los que nos rodean.  Y lo digo en primera persona plural porque, por mucho tiempo, yo lo sentía así.  Por un lado, porque soy curiosa, por el otro porque en eso se esta convirtiendo esta sociedad.
El día que me di cuenta del error estaba hablando con un ex.  Él cayó en cuenta que amar se siente igual en cualquier cuerpo, se siente rico compartirlo y que qué importa si al vecino le gusta hacerlo con un tipo o una tipa, siempre y cuando no le haga daño a nadie, por supuesto.

¡BOOM! Su cerebro explotó.

Lo cual es cierto: el saber su sexualidad no le da un valor agregado a nuestra relación de amigos, porque lo interesante es que no le quita su habilidad para compartir secretos, frecuentarnos para tomar un café y contarnos nuestras vidas, acompañarnos en los momentos difíciles, celebrar acontecimientos magnánimos y participar de las cosas que le gusta al otro, en la seguridad que brinda el cariño mutuo.

A lo que voy es que dejemos vivir al otro a como nos gustaria que nos dejen vivir…

Nadie dijo nunca lo contrario, pero es peor cuando esto lleva años… quinquenios… cuando ya son décadas de arrastrar el esqueleto de un fantasma que nació muerto.

Terminar con quien crees estar enamorada es uno de los peores eventos de la vida porque queda un vacío tan grande aquí, en el pecho… una ansiedad… un desatino… un je ne sais quoi

Empieza con la angustia apocalíptica de no poder ponerle otro nombre a la relación porque no se ha engendrado ese chiquito de la cotidianidad, de la intimidad, de los planes a futuro. No se puede pensar en proyectos porque no caben en esta locura. No se puede decir con libertad lo que se siente, lo que se desea porque es más grande el pavor a perder lo poquito que hay.

Pero, desgraciadamente, se siente, se desea.

Caes en cuenta que ya no podes invertir ni un microsegundo más de vida porque estás traicionando lo que siempre has creído: la vida es para ser feliz.

El legítimo: entre la espada y la pared.  Te conformás con los minutos de felicidad que te dan, te agarras a ellos como si fuera el cáliz de vida.  Aunque verdaderamente está lleno de amargo.  Empezás anhelar la vida de los otros y, después de medianoche, le das de comer al gremlin de la envidia: tome, jarte pizza y pastelitos como una perra porque si voy hacer un mounstruo, más vale que sea horrible, bien espantoso, para que corroa con ganas.

Mas llega el día en que si entregás el último gramo de energía que te queda, morís.  Solo queda la opción de enfrentar el duelo del desamor, de la soledad.  Comienza el tedioso proceso de abrazar la tristeza, darte el lujo de sufrir, de bordear los límites con dolor, mucho dolor.

Y entonces, un día…

T – “… no, esa boca… no me gusta cuando ponés esa boca…”

Y – “¿Cual boca? ¿Por qué? ¿Qué hago? ”

T – “Esa boca la conozco… la pones cuando estás pensando…”

Y – “¿Pensando qué?”

Silencio

T – “Que todo esto está mal”

Y – “Es que todo esto está mal”

T – “No me digas eso”

Y – “Pero vos entendés por qué”

T – “Sí”

Y – “¿Por qué?”

T – “No lo voy a decir”

Silencio.

Lo ves a los ojos… ¡Cómo cuesta ver a los ojos!… Llevalo a la mil cuando estás esperando que el tipo diga tenés razón, hagámoslo: escapemos a Timbuktu y seamos felices dándole la vuelta al mundo, como los errantes pájaros marinos… 

Es difícil mantener esa mirada durante el silencio porque mata…. ratatatata…. morís baleada por mil palabras no dichas.

Y – “No puedo más… No quiero más”

Le decís una y dos y tres veces más.  Él lo sabe.  Te abraza, fuerte, duro, no te quiere soltar, no te quiere dejar ir.

T – “Siento que soy tu problema.”

Lo sos.

Algún día vas a dejar de serlo.

¿Qué tal si intentamos que sea hoy?

Fuuuuaaaa

 

Tenía una fuga de agua en mi casa.  No cualquier fuga.  Una fuga de casi 250 mil colones ($460, o lo que es lo mismo, un tiquete a Miami en primera clase)  Era de esperarse porque la casa tiene más de 50 años, tubería de hierro, a la par de un río, después de varios terremotos… seamos honestos… aguantó mucho.

Historia larga corta: estamos cambiando la tubería.  Todo muy bien, hasta que el fontanero vino el sábado y el domingo no se encontraba ni con lupa, después que explotara uno de los tubos e inundara mi cuarto porque siempre tiene que ser mi cuarto.

En un mundo lleno de comodidades al que estamos acostumbrados, no tener agua es igual como aquella vez cuando hubo un apagón en todo el país.  Para eso, yo vivía con Vicky y TistaO B V I A M E N T E, lo mejor que uno puede hacer, es molestar al prójimo, a la luz de las velas:

Yo: Vicks… ¿y quién quita un quite y estamos viviendo la Tercera Guerra Mundial?

Vicks: No, ¿cómo se te ocurre? No ha salido nada en las noticias

Yo: ¿Cómo va a salir en las noticias si no hay electricidad en todo el país?  ¿Cómo van a trasmitir los radios, las televisoras?  Ellos no tienen manera de cómo confirmar que es solo un apagón cualquiera… porque imagínate, sería el plan maléfico perfecto: atacan todas las fuentes de energía del mundo, mientras bombardean a las potencias para tomar posesión económica, política, militar del todo el continente… y no hay como mandar ayuda porque no tenemos forma de comunicarnos sin electricidad…

No les puedo describir la cara de pánico de Vicky.  Creo que el efecto de las velas y el hecho de estar incomunicados, aumentaron su nerviosismo.  Apenas Tista regresó, Vicky le contó todo lo que había dicho.  Yo terminé regañada por asustar a la chiquita y meterle ideas de que sería el fin de la vida como la conocíamos.

Pero hasta cierto punto, sí lo fue.  Temporalmente.

Por varios meses, aprendimos a vivir con los apagones de 4 – 6 horas diarios mientras arreglaban la planta.  Eso implicaba trabajar en el mismísimo infierno, en un edificio lleno de computadoras, sin aire acondicionado.  O de cenar sándwiches fríos con ensaladas.  O buscar otras formas de entretenimiento que no fueran la televisión o los jueguitos de internet.

El punto es que eso acabó con las comodidades eléctricas de la vida… momentáneamente…

Ahora, imaginensen estar TODO el SANTO día sin AGUA.  Regresar a su casa después de correr 20 kilómetros, con ese deseo interno de bañarse para quitarse el olor a chompipe muerto, comer como una cerda para reponer todos los carbohidratos y descansar todo el domingo…… para darse cuenta que el piso de su cuarto está inundado, mientras un chorro de agua potable sale a toda presión de su baño, cual fuente de Arión.

El comentario de Facebook

Después de cerrar la llave de paso de la casa, actualizar el estatus de Facebook, llamar mil veces al fontanero y buscar un plan B para pasar la noche, me puse a llorar de la frustración.  Pero se me quitó rápido… del colerón cuando leí un comentario que decía:

“Hay cosas peores Martita. Relaxxxx”

¡POR LA PUTA MADRE Claaaro que hay cosas peores!  Por favor, ¿qué creen?  Que no sé que hubo guerra en Ucrania y Gaza, que hay una masacre de cristianos en Irak, que no se puede contener la epidemia de ébola, que apareció un virus que afecta a niños en Estados Unidos, que hay millones de comida que se desperdicia mientras gente muere de hambre, que hay torturados en campos de trabajo en Corea del Norte, que miles de especies se extinguen por el calentamiento global, que el mundo entero va para la mierda… ¿en serio?

Obvio que hay cosas peores.  Pero para mí, ese momento, me generaba angustia.  Cierto, tal vez dicha red social no fue el mejor canal para abrir mi corazón a la verdad, pero no todo es perfecto en la vida de nadie y todos pasamos por los peores momentos cuando afectan nuestra comodidad.  O es que… estás afectando el chi de mi muro de Facebook que contiene solo fotografías mis amigos felices y frases inspiradoras de superación… así que, relaxxxx…

Además, esos consuelos de tontos, es la misma vara que el atolillo con el dedo.  ¿Cuál es el objetivo de esto?  ¿Qué será?  Yo no comprender…  Ahhh siiii… mágicamente me siento MUCHO MEJOR del cansancio de correr casi media maratón, recogiendo cuatro cubetas de agua esparcidas en mi cuarto, buscando un fontanero que trabaje domingos, pensando qué voy hacer sin agua todo el día… porque sé que hay millones de personas que lo  están pasando trecientas mil veces peor que yo… ufff… me he quitado el gorila de encima…

Por más que esto parece el peor de los humores negros, es algo a lo que los costarricenses nos acostumbrado: minimizar los momentos de angustia propios porque existen quienes están peor.

Y eso, señores, está mal.

Porque desde otro punto de vista, es una manera retorcida de alegrarse que alguien esté peor que una, por ende, puedo estar feliz y tranquila de que tengo comida y agua potable en la casa… mejor dicho… #YaMeCabrié…

 

(NOTA AL PIE: Sé que el comentario de mi amiga fue bien intencionado y no deseaba sacar mi FUA… simplemente fue el ejemplo perfecto, el día ideal.  Tuve que utilizarlo para ejemplificar esto que me molesta tremendamente).

#21diasdebondad

#21diasdebondad

Quiero empezar diciendo que soy fiel creyente de que si haces algo bueno, el mundo no tiene que saberlo de tu boca.  Muchas veces cuando uno le dice a alguien, es como para que se den cuenta de lo maravilloso, bueno y gran cristiano que sos (o budista, musulman, o lo que sea su creencia)

Dicho esto, también creo que el individualismo de estas épocas nos ha llevado a olvidar las necesidades de las personas que nos rodean y, automáticamente, nos vemos por encima de la gente que necesita de nosotros.  Ya saben, el viejo truco de ver para otro lado cuando viene el niño indigente.  Creo que nos hemos automatizado en hacerlo y negarlo, porque no queremos de salir de nuestra zona de confort, ni molestarnos por los demás-

Por eso decidí hacer los #21diasdebondad.  Es un proyecto muy humano que, en principio, busca limpiar el karma propio, ayudando al prójimo.  Cada una de las tareas diarias, busca retribuir al mundo y ayudarte a ti mismo, ya sea sacándole una sonrisa a desconocidos o ayudando a resolver algún problema a un amigo.

Este proyecto lo ideó Nicko Nogues, un español  (quien resultó ser el chico de una ex compañera del cole)   Él se define como un “publicista, creativo activista y entrepreneur nato, quien ha canalizado sus valores en proyectos sociales que pueden ser replicados en un nivel global”, según su perfil de TEDx.

Yo me vine a enterar por mi amiguita, la Frin.  Ella estaba pasando por el peor de los momentos de la vida, ese en el que no podes ver ni pa’tras, ni pa’lante.  Uno de tantos días, vio que un contacto de Facebook publicó el video de youtube, lo vio y decidió hacerlo.  Ella los compartió en su muro y hasta se hizo un blog en Tumblr.

En sus propias palabras, esta fue una de las claves para salir de donde estaba.  Además de ser una experiencia que le abrió los ojos a para ver oportunidades para ayudar, inclusive, a desconocidos.

Así es que bueno, empecé el domingo.  Estoy haciendo publicaciones diarias en las redes sociales que más utilizo (Facebook, Instagram, Twitter) con resultados, fotos y demás.  Aparte, voy a publicar un resumen los jueves, contándoles cómo estuvo el  trayecto.

Espero que todos lo podamos disfrutar y que se animen hacerlo.

Si quieren saber más del proyecto, revisen los links que dejé arriba o busquen el hashtag #21diasdebondad… y si se deciden hacerlo, dejen sus comentarios para ver que tal les fue.

"Mi violador no sabe que él es un violador..."

“Mi violador no sabe que él es un violador…”

Me monto al bus del trabajo.  Delante de mí había una muchacha, hecha un mar de nervios y un compañero consolándola.  En eso, entró la llamada.  Ella comenzó a contarle al marido-novio, que iba caminando al bus y un pendejo le tocó las tetas.

No me puedo imaginar la calidad de ideoteces que este tipo le podría estar diciendo, porque ella contestaba que no, que no andaba escote; que sí, que ella intentó quitarse pero que el pervertido la arrinconó; sí, su amorcito tenía razón y ella iba a usar otra ruta; que no, que cómo iba a conocer al tipo este…

Yo tenía unas ganas de agarrarle el teléfono y gritarle al tipo: ¡VEA, GRANDÍSIMO PEDAZO DE HIJO DE PUTA, VAYA Y SE COME UN GRAN TONEL DE MIERDA!… y colgar…

Vivir en la capital representa muchos dilemas existenciales, la más perturbadora, angustiante, horroroso de todos, es: ¿qué tengo que hacer para no llamar la atención de ningún hombre? ¿Qué tengo que hacer para evitar ser agredida sexualmente?

Señores, estoy hablando en serio.

Lo peor de todo es que no hay nada que una pueda o no hacer, para evitar la peor situación que un ser humano pueda pasar.  Lo único que queda es ese sentimiento que estás perdiendo la dignidad, que le faltan al respeto, perder su integridad física porque un pendejo no pudo mantener sus manitas en los bolsillos y la manoseo a una en media calle.  Uno, verdaderamente, quiere morir de la indignación y el colerón.

Esto no es una cuestión mía.  Les aseguro que en Costa Rica, hasta me atrevo a decir que en Latinoamérica, las mujeres sentimos lo mismo porque, desde pequeñas, nos enseñan trucos y maniobras para evitar ser sexualmente atractivas.  Nos dan tutoriales para evadir miradas lujuriosas de hombres inescrupulosos.  Son charlas eternas de por qué tenemos que ser doblemente cuidadosas en la calle.

Aquí la pregunta del millón es: ¿por qué le enseñamos a nuestras hijAs a vivir con miedo y no podemos enseñar a los varones a respetar a una mujer?  ¿Por qué no puede, usted, enseñarle a su hijo a contenerse?  ¿Quién les hizo pensar que tenían derecho hacer lo que quisieran?  ¿Qué está mal con nuestras sociedades y nuestros sistemas paliativos?

¿Qué está mal con los hombres?

Hoy vi la presentación TED de Jackson Katz, un activista que lucha en contra del sexismo.  Su presentación fue fuerte y se hacía las mismas preguntas.  Habla de cómo los hombres son, en su mayoría, los violentos agresores contra mujeres, niños, ancianos y otros hombres.  Ante esta realidad, él tomó acción: sus conferencias ayudan a generar líderes que puedan poner fin a este círculo de violencia.

En la conferencia, Katz habla de la importancia del idioma en esto: si José le pegó a María, ¿cómo es que María pasa a ser una mujer maltratada?  ¿Dónde queda la culpabilidad de José?  Hoy, se habla de las mujeres y niños agredidos.  También se discute de las mil formas que hay para responder a esa agresión: medidas de restricción, cárcel, albergues, ayudas financieras… pero se ha perdido de vista las formas para evitar que esto suceda.  Nadie se detiene a pensar por qué estos hombres comenten estos crímenes.

En wikipedia (sí, yo confío en wikipedia), vi uno de los datos más espeluznantes de la vida: en el 2003 se reportaron 576 violaciones en Costa Rica.  Los números fluctuaron en los años siguientes, hasta bajar alrededor del 15% en el 2006… y ¡PUM!… 1685 reportes policiales en el 2009.  Casi el triple en cuestión de 6 años.

Ese incremento pudo haber sido porque hay más casos o porque ahora se denuncia más que antes.  Lo que es definitivo es que todos hemos experimentado de una u otra forma.  Solo en este mes, he leído una excesiva cantidad de noticias relacionadas: el abuelo que abusaba de sus nietas; la modelo que fue coaccionada a ir a La Reforma; la joven que violaron en el baño del supermercado; el pastor que fue detenido por abusar de una niña; los dos profesores que abusaron de alumnas en Limón; las niñas de San Sebastián que tienen hijos a los 9 años.

Lo increíble del caso es que los comentarios que leí en Facebook al respecto,  iban dirigidos a las víctimas o a las personas periféricas: ¿Dónde estaba la mamá de las chiquitas? ¿Por qué el papá las dejaba con él? Esa modelo no fue violada, ¿a quién se le ocurre ir a la cárcel sola? ¿Cómo la van a violar frente a todos los policías?  ¿Por qué la muchacha fue sola al baño? ¿Dónde estaban los guardas de seguridad del supermercado? ¿Cómo nadie la escuchó pegar gritos? 

La que más me frustra: ¿POR QUÉ NO PIDIERON AYUDA?

Porque cuando lo hacen, nadie les cree o le ponen en duda su integridad, como el caso con el que empecé este blog.  Otro que me ha impactado mucho fue el de una muchacha que estaba durmiendo, con su sobrina, en la casa de su hermana.  A media noche, su cuñado la estaba manoseando, ella se despertó, le preguntó que qué está haciendo y él salió corriendo, sin decir nada.

Al día siguiente, la muchacha le contó a su mamá, quien le aconsejó no decirle a nadie para no destruir el matrimonio de su hermana.  Para rematar, le dijo que mantuviera distancia con el tipo y que por favor, no se volviera a poner esas camisetas de tirantes y minifaldas delante de él, porque es ella la que lo está provocando.

¿Qué clase de educación nos estamos enseñando entre mujeres?  Tenemos que entender que no importa si anda enseñando las nalgas, ni si quiera así un tipo tiene derecho de abusar sexualmente de nadie.  Tenemos que enseñar a nuestros hijos que sus parejas no están a su disposición para que ellos tengan sexo si ellas no quieren.  Hay que dejar de poner a la mujer como un objeto del que cualquiera puede ser propietario cuando se le antoje.

Es hora de que hagamos un cambio, de reformar esta educación espantosa.  Esto es algo que nosotras debemos empezar en nuestros hogares, con los hombres de nuestra casa.

… y ustedes, ¿qué piensan?…

He tenido esa pregunta dándome vueltas por la cabeza en las últimas semanas, no sólo porque finalmente tengo novio, sino por algunas historietas de amigas muy cercanas.

En principio, todos ustedes saben mi modus pensantis (prefiero mil veces estar sola, que mal acompañada) y soy fiel creyente de abrazar la soledad para quererse uno mismo, antes de empezar una relación romántica con algún individuo.

Partiendo de esto y de que solo me voy a referir al punto de vista femenino, que difícil es tomar una decisión de tener un novio.

Creo que llega esa altura en la vida, en la que uno no puede estar perdiendo el tiempo con cualquier pelapapas que le pase por el frente, medio haciendo una mueca.  Después de los 25 años, una va deslumbrando un futuro… enseriesandose, que llaman.

Se van tomando decisiones fuertes, gracias a ese extraño tic-tac del bendito reloj de la vida (que no se atrasa) y dejémonos de varas: una no está para ir a mallear los miércoles de 2×1, los sábados comer pizza viendo tv en la casa del tipo y los domingos cenar en la casa de una.

La vida avanza y las expectativas cambian.

Así es que, cuando llegan estas amigas con Historias de Ultratumba, casi siempre término con la pregunta incómoda: ¿vos te ves pariéndole un hijo a este tipo?

Y ahí lo digo todo.

Porque vaya a ser que, por andar jugando de mamá y papá en lo oscurito… y que se le cumpla…

En serio, es una pregunta a considerar: ¿será este el tipo con quien quiero compartir la mitad de mis genes?  ¿Será una persona al que le podría confiar un bebe de meses? ¿Será de los que le salen a uno con el “ese güila no es mio”?

Así es que, a mis casi traumáticos críticos hermosos 30 años, he llegado a la conclusión que un novio es para estar bien, porque para estar peor, mejor me quedo sola.

Un ejemplo de cómo se está peor es el tiempo desperdiciado en lágrimas, en relación directa con el tiempo invertido en carcajadas.  Si una pareja te hace llorar más de lo que te hace reír, ya sea a propósito o por la histeria femenina, pues como que no pinta muy bien el romance.

Independientemente de qué tan independiente se sea, la verdad es que una quiere estar con un hombre que sea cariñoso, que la cuide, que la chinee, que la quiera tal cual es, aunque no cague flores.

Alguien estable, no solo económicamente, porque llega a ser más importante que no le patine el coco.

Porque, para andar con un hombre inseguro, que me pase reprochando mi pasado o mi presente, que me utilice para sus deseos carnales, que pase más borracho que sobrio y que tras de todo, yo se las tenga que patrocinar… mejor me mato.

Otro punto fundamental es que él sea una persona digna de admirar: por su talento, su creatividad, su liderazgo, porque es trabajador, porque tiene sueños, metas o aspiraciones, o porque simplemente puede mantener la calma cuando me entra mi histeria bipolar.

Seamos realistas: la capacidad para tomar decisiones equivocadas, como el empezar una nueva carrera universitaria antes de conseguir un trabajo con el título que ya se tiene… pues no es muy brillante que digamos.

Creo que no podría seguir con un tipo que solo tiene una cara bonita y la cabeza hueca, un modelito para andar enseñándolo a mis amigas cuando salgo de fiesta, pero que no tiene visión y que piensa que, por su historia de vida, todos tienen que ayudarlo.

Y no quiero ni entrar en la cuestión de los abusos.  En el momento en que alguno se falte al respeto, física o psicológicamente, la verdad es que todo se va pa’ la damiersh.  ¿La señal de alerta para dejar a un hombre a la primera?  Que dude de mi integridad, que se refiera a mí con sinónimos de prostituta o que haya osado a ponerme un dedo encima, entre otras.

¡Eso no es amor ni aquí, ni en la Conchinchina!

Finalmente, creo que una tiene que estar clara que él no es la felicidad y que él no te va a ser completamente feliz.  ¿Para qué ponerle semejante tarea al pobre, si esa es mi responsabilidad?

Él es algo aún mejor: el complemento ideal.  Como quien dice, las papas fritas a la hamburguesa, la leche condensada al copo, las fresas a la crepa de Nutella, el limón a la Corona: sin eso, igual la vida sabe rica… pero se vuelve deliciosa cuando él está cerca.

Tengo la eterna fortuna de poder expresar mi cariño a la persona que quiero en lugares públicos, cuando andamos de la mano o el esporádico piquito marcaterrenos.  Soy feliz porque hoy podría ir a cenar, bailar y disfrutar una maravillosa velada con mi maravillosa pareja, si quisiéramos.

Tengo la esperanza y la seguridad que, si la vida lo dispone y el tiempo así lo permite, vamos a poder compartir nuestras vidas y tener la boda del siglo.  Si no podemos tener hijos, podríamos adoptar algún pequeñín sin mayor problema.  En conclusión, seguiremos expresando nuestros verdaderos sentimientos sin que nadie los bombardee con odio.

Yo tengo la fortuna de disfrutar de un derecho inherente porque me gusta un hombre y yo soy mujer.

Eso es algo que se dio.  No me acuerdo escuchar a doña Martha repetirme que  me tenían que gustar.    Tampoco me acuerdo de haberme sentado con mi Barbie y mi Ken a pensar los pros y los cons de que me gustara uno u otro.  En otras palabras, no fue una decisión o una obligación.

Simplemente me gustaba Leo, un compañerito del kínder, y le dije que si quería ser mi novio.  A lo que respondió que bueno, pero que él era novio de Steph.  Creo que en ese momento formamos el trío más joven del mundo… pero no duró mucho porque, eso de estar compartiendo mi hombre, no es lo mío.

A como es natural para mí, es de natural para los hombres que les gustan las mujeres y para los que les gustan los hombres y para las mujeres que les gustan las mujeres.

Las mismas bellas mariposas sentimos unos, a como sentimos los otros cuando vemos a la persona que amamos.   Por culpa de los nervios, también hacemos las mismas ideoteces frente a esa persona.  Igual que vos, todos pensamos en ese ser especial cada segundo de nuestro día.

Entonces, aquí hay algo que no entiendo.

Si esto se da por naturaleza propia de cada uno y todos tenemos tantas cosas iguales, ¿cómo puede ser posible que, la única diferencia, sea la que haga que no se les den los mismos derechos?

El otro día vi un video en youtube (mi nuevo mejor amigo) de una legisladora republicana del estado de Washington, quien defendía la unión civil entre personas del mismo sexo.  Ella comenzó hablando de cómo vivió muchos años con el hombre al que ama, hasta que él falleció.  Ella decía que de todo lo que quería tener de vuelta, lo último era el sexo y no porque no lo disfrutara.  Lo que más extrañaba eran todos esos momentos que habían construido juntos, todos esas anécdotas graciosas, esos dulces recuerdos que solo puedes compartir con la persona que amas.

Justamente es eso lo que no se les puede negar a una pareja del mismo sexo porque es inhumano, es una crueldad.

Estoy de acuerdo con ella que es responsabilidad y deber de nosotros, la mayoría, responder por los derechos de la minoría.  Es nuestra obligación como seres humanos pelear por su amor, para que sea respetado como cualquier otro que crezca en cualquier parte del mundo.

Ahora bien, yo aquí no me estoy metiendo a la iglesia ni a la religión.  Yo no estoy hablando de sacramentos.  Yo estoy hablando de uniones civiles, donde ellos puedan compartir los mismos derechos que vos  podrías compartir el día que te juntés o te casés.

Me refiero a casos como el de un conocido quien terminó en la calle después de que su novio falleciera y la familia no respetara el testamento donde le dejaba todos sus bienes a su pareja.  Él no pudo reclamar porque no hay ley que le ampare.  Hablo de casos de parejas que desean, fervientemente, darle un hogar y ser los padres de algún huerfanito, quien están viviendo un infierno en algún orfanato del PANI.  O del simple hecho de que el Seguro Social de uno cubra la enfermedad del otro.

Estoy hablando de los mismos derechos que le fueron otorgados a las parejas de unión por hecho.

Derechos civiles.

Derechos que hemos adquirido por haber nacido en este país, pero que se les ha sido arrebatados por ser diferentes a la norma.

A modo de cierre aleccionador: si a los cristianos del mundo anteponen el mandato divino, yo solo les quiero recordar Mt 22; 37-40.  Si piensan que es una error que homosexuales críen niños, sepan que los culpables de la epidemia de violencia contra los niños en el país, en su mayoría, son los padres naturales que agreden a los hijos que parieron.  Si piensan que el sexo entre hombres es una aberración, acuérdense de las veces que le han pedido a su novia “hacerlo por detrás”.  Si piensan que el sexo entre mujeres es contra natura, no se les olvide que la fantasía número uno de muchos hombres es tener a dos mujeres en su cama y no para jugar UNO, digamos.

Familia Lutes-Stein de Texas. Pueden leer sobre ellos en dandole click en la imagen

Familia Lutes-Stein de Texas. Pueden leer sobre ellos en dandole click en la imagen


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