Desabrochando a Martha

Posts Tagged ‘Control

Los que eramos niños a los finales de los ochentas, tenemos un recuerdo recurrente que se activa cada vez que desaparece una niña: Wendolyn Blackshaw.  Ella desapareció a los 8 años, en 1989.

Claro, esto fue algo impactante para los que éramos pequeños porque era cierto lo que nos decían nuestros padres, que si nos portábamos mal, algo terrible nos podía suceder.  Así mismo, nuestros padres tomaron la oportunidad en la mano y era común escuchar: “no se vaya a jugar solo en la calle, si no le pasa lo de Wendolyn” o “no me suelte la mano porque se la llevan como a Wendolyn”.

En mi casa, no era solo esta figura en particular que impedía las expediciones a la calle.  Transmitida por generaciones (llamensen, mis hermanos), estaba aquel tipo delgado, con una cabellera larga, negra, lustrosa y amarrada con una cola.  Jalaba un saco de gangoche, un machete y era conocido como El Viejo de la Colita.

La leyenda familiar cuenta que él agarraba a los chiquitos que se portaban mal, los metía en ese saco (que era mágico porque ahí los andaba a todos) y nunca los dejaba volver a sus casas. Definitivamente era cualquier marigüano que se dedicaba a chapear zacate y por eso andaba dichos instrumentos. Doña Martha dice que hasta fue conocido suyo del barrio, pero la vida lo fue llevando por un camino que no era considerado el correcto… y asustando a niños sin saberlo.

Pero ahí no termina las historias de terror.  Como a 5 cuadras de mi casa, sobre la autopista, vivía una bruja: vestida de un luto permanente, tenía los pelos tiesos de tanto decolorante, los labios rojos esbozaban una sonrisa de dientes despilfarrados por todas partes.  Nunca la escuché hablar.  Siempre llevaba una bolsa del Palí y una portamonedas.  La casa donde habitaba mantenía las puertas y ventanas cerradas 365 x 24 x 7 x n+1, es decir, siempre. La gente decía (léase mis hermanos) que si uno le hablaba, lo encerraba en la casa y hacía hechizos y brujerías.

A todo esto puedo decir dos cosas.  La primera es que hay que reconocer el nivel de imaginación que recorre las venas de esta familia.  La segunda es que, con todo y todo, doña Martha me dejaba salir a jugar a la calle, porque sabía que el miedo se había instaurado como recurso de autoconservación.

Jamás salía sola de mi casa con menos de 13 años… aunque caminaba casi un kilómetro para ir a la escuela desde los ocho años (trayecto que incluía curazar una autopista).  Para ir al centro de la capital, iba con alguno de mis hermanos.  Que si lo pienso bien,  éramos una niña de 12 años, con un par de enanos de 11 y 7 años… pero nunca nos pasó nada.

En el primer año del cole toqué la libertad con mis manos en forma de plata que no usaba para comer en la escuela (era típico escucharme decir: me regala un mordisquito)  Esa fortuna semanal me la gastaba en dar vueltas por todos los pueblos del GAM porque ya tenía permiso de viajar sola en bus.  Entonces, como soy una gran pata’e perro, llamaba a la oficina de doña Martha para avisar que estaba bien y me iba al Parque Central de Alajuela o en la Iglesia de Santo Domingo de Heredia o vagabundeando en el centro de San José.

Eso se podía porque no habían celulares, internet, gps ni mucho menos identificador de llamadas.  Lo más que había era el famoso bíper, que era demasiado caro como para que yo anduviera uno.  Lo que me refiero es que no había ese sentido de sobreprotección para saber por donde andaba uno a cada dos segundos del día. Uno de verdad que era libre.

Agradezco a la fortuna de la vida de haber nacido en una época no tan jodida.  Cuando veo estas noticias de adolescentes que no llegan a sus casas, status de Facebook de padres angustiados, el miedo de la sociedad por no dejar salir a los jóvenes, ese temor de que lo peor puede pasar.  Por un lado, me dan ganas de decirles: ay ya, dejenlos ser … pero por otro, creo que esta ha sido el momento de la historia más peligroso del país, a como lo fue aquella epoca en su momento.

Lo que digo pues, es que hay que enseñar a los chicos a que se las arreglen con lo que el mundo les esta brindando en este momento.  ¿De qué sirve mantener a un carajillo de 13 años encerrado porque le podría pasar algo, si cuando tenga 18 y vaya solo a la Universidad no va poder comportarse?  Se está privando a los güilas de vivir por miedo a que les pase algo, con una terrible sobreprotección… pero no les estamos enseñando a defenderse, se les está enseñando a encerrarse.

Es utópico pensar que vamos a vivir tiempos mejores y más seguros, es pérdia de tiempo dejar de vivir por la añoranza de tiempos mejores.

Eso ya pasó dos segundos atrás.

Anuncios

Don J., miembro de alguna alcaldía de este país, fue compañero mío en un par de materias de licenciatura.  En ambas había que escribir o un artículo o un reportaje, leerlo y recibir las fuertes comentarios como los machos.  Él me volvía loca porque era el típico político: en vez de informar, escribía discursos elaborados con más palabras de las necesarias.  En alguna ocasión, fui víctima de sus feroces críticas porque me atreví a utilizar mi humor negro y palabras dignas de un marinero que se respeta.

En una clase en particular, había que escribir crónicas basadas en entrevistas, utilizando diferentes voces.  Yo ya estaba sin material y él, muy amablemente, me invitó a presenciar los viernes de desalojos.  En aquella época, se estaba desalojando un precario que había tomado el salón comunal y la cancha de básquet de un barrio en riesgo social.

Ni lerda ni perezosa, acepté la invitación… bueno, tal vez sí lerda y perezosa porque empezaban a las 6 a.m. y yo iba llegando como a las 8 a.m., cuando ya todo había sucedido y solo quedaban algunas familias esperando camiones, algunos vecinos celebrando en las aceras y escombros de lo que fuera toda una microciudad.

Obviamente, yo iba hambrienta por información, deseosa de entrevistas, desesperada por esa historia digna de una crónica.  Así es que por un lado, Don J. me llevaba a casa de vecinos y, por el otro, tenía un par de policías que estaban pendientes de que yo no me metiera en problemas.

Iba caminando por los escombros, imaginándome cómo pudo haber funcionado el agua potable, la habitación para una familia, los sonidos y olores que se pueden sentir estando en el epicentro, cuando veo a lo lejos, en la esquina, cerca del cascarón de lo que fuera un salón comunal, una choza todavía en pie y, en las gradas, una mujer llorando desesperadamente.  Mi  mente deseosa me hizo correr como si ahí estuviera el Cáliz de Fuego que me coronaría como la mejor entre las mejores.

Me paré en frente de la señora, me identifiqué y le pedí hacerle un par de preguntas.  Ella accedió y eso fue como si hubiera estado frente a un presidente.  El único problema es que no tenía preparada ninguna pregunta, era una cuestión de improvisación, algo del momento.  Así es que procedí a abrir mi boca y dejar que las neuronas no conectaran y permitir que la menos apta tomara control y dejara salir la peor pregunta que un periodista puede hacerle a cualquier ser humano en un momento de angustia:

“¿Cómo se siente?”

Juro por un Dios que me ve desde lo imaginario, que yo no había empezado con el cómo, cuando me di cuenta de la calidad de bestialidad que estaba cometiendo, pero ya era demasiado tarde, no había vuelta atrás.  Las palabras habían sido articuladas y no había más que hacer.  Los policías me veían con cara de confusión.  La señora dejó de llorar y me vio con ojos de incredulidad.  Yo sentía la sangre dejar mis extremidades y subir hasta mi cara.  Por un segundo, el mundo se detuvo por culpa de mi estupidez.

Cuando el reloj continuó su marcha, la señora comenzó a gritarme: “¿CÓMO CREE QUE ME PUEDO SENTIR SI ME ESTÁN ECHANDO DE MI CASA?  ¡ESTO ES LO ÚNICO QUE TENGO Y LA ACABO DE TERMINAR DE PAGAR! ¡CIENTO CINCUENTA MI COLONES!…”  De verdad que yo quería convertirme en perro, tragarme la libreta y salir corriendo de ahí.  Al final, terminé haciéndole preguntas más coherentes hasta que ella se tuvo que ir y yo respiré profundo, tratando de buscar mi dignidad periodística.

No me atreví a escribir la crónica porque me sentía muy avergonzada y nada preparada para enfrentar semejante situación.  Es que suena muy exagerado, banal, pero es en serio cuando digo que ese es el peor error de un periodista… ese y no respaldar la información.  Tanto tiempo y plata invertidos en educación para hacer lo primero que le pasan diciendo que es prohibido por sobre todas las cosas.

Tanto así, que me prometí nunca contar la historia… hasta hace unos días que, por fortuna del destino, conocí al sobrino de Don J.  Cuando caí en cuenta, le conté que lo conocía, cómo lo había conocido e igual que siempre, seguí hablando demás y terminé contándole mi breve desastre (ugh… tengo que controlar mis áreas de Broca y Wernicke).

Obviamente, también le conté a un par de amigas (diay, ya que había abierto la bocota)… La Shir me dijo: “Ahhh… pero eso pasa cuando uno está joven y saliendo de la U…” “Ya tenía 25 años” “Ahhh, sí, la cagaste… esta historia está digna de tu blog”.  Por su parte, Amelie, me hizo recordar a  Brené Brown y su estudio de la vulnerabilidad.

Entonces, esta soy yo, siendo vulnerable y contándoles mi pequeña historia trágica de cuando hice la peor pregunta del año… Pero no me dejen sola aquí, estoy segura que a alguien más le ha pasado algo por el estilo.  Pueden contarme en los comentarios sobre ese momento en que quisieron ser un animago y salir corriendo del lugar, en forma de gato, rata o canguro.

¿Alguna vez les ha pasado que comienzan el día esperando que termine para irse a dormir temprano? Así fue mi jueves.  Mi semana terminó con dos noches en las que dormí 3 horas, con mucho trabajo por realizar y ganas de salir corriendo.

Por eso no les pude postear como me ha ido en los primeros días de #21diasdebondad.

Puedo empezar diciendo que no voy a poder seguirlo de forma  cronológica, si no que voy a tener que acomodar las tareas de acuerdo al clima.

¿Han visto la calidad de tormentas que hemos tenido esta semana?

Acción 1 – 31/Aug/13 – Tengo 21 dias para ayudarle a encontrar trabajo a alguien

Esto suena como muy poco tiempo para realizar esta ardua búsqueda pero, ¿quién dijo miedo?

Le estoy ayudando a mi amiguito D. a buscar un nuevo trabajo en su área de estudio.  Aunque no es un desempleado, el trabajo que tiene es una verdadera mierda y hace tiempo lo he estado escuchando que quiere apostar por su área de estudios.  Ya he buscado en varias trasnacionales y le he enviado los links para que los revise.

También decidí que voy ayudar al novio de mi amiguita griega.  Ya lleva mucho tiempo sin trabajo y su área de experiencia es call center, así es que estoy segura que algo va aparecer.

Si alguno de ustedes, mis queridísimos lectores, saben de algún puesto  enfocado en finanzas o callcenter (en Costa Rica, por supuesto)  me pueden mandar un correo a ladesabrochada@gmail.com.

Acción 2 – 1/Sep/13 – Hoy compraré un ramo de flores para dárselo al que le vea la cara marchita.

El domingo hubo tormenta ¿qué mejor día para ir a regalar flores al centro de la capital?  Con sombrilla en mano, me fui a caminar por la Avenida Central y mientras caminaba, decidí que se la iba a regalar a una señora mayor.

A la primera que vi, me le acerqué de frente, le ofrecí el ramo y,  O B V I A M E N T E,  me lo rechazó.  Por un lado me dijo que no tenía casa donde ponerlas, por el otro me dijo que prefería que le diera plata.  Cuando le dije que le podría comprar un café, me dijo que ella quería plata…

… nunca pensé que dar un ramo fuera difícil…

Mi segundo intento fue una señora que tenía una cara de vivir el tercermundísimo, con el pie casi en la orilla de la desesperación.  Cuando me acerqué hizo lo que cualquier mujer hubiera hecho: agarró bien duro su cartera y volvió a ver a los lados para buscar a un salvador.  Le ofrecí el ramo y su expresión se tornó en una sonrisa incomparable.

Después de mandarme con todas las bendiciones del mundo, me quedé pensando en cuándo habría sido la última vez que alguien le regalara flores, si es que alguna vez le regalaron flores.

Acción 3 – 2/Sep/13– Hoy le ayudaré a solucionar un problema a alguien

Doña Martha fue profesora de varias universidades privadas y cuando se fue a vivir a la yunai, dejó una cantidad indescriptible de exámenes, trabajos extraclase y materiales que había impreso.  Todo se estaba acumulando en cajas dentro de closets por toda la casa.

El problema incluía muchas aristas: había mucho polvo, bichos y humedad, además de haber papeles importantes como certificados de nacimiento, traducciones de títulos y fotografías viejas.

Después de tomar un antialérgico, revisé papel por papel, hasta separarlos en tres grupos: se queda, se bota, se recicla.

Acción 4 – 3/Sep/13 – Hoy no me voy a dormir hasta que al menos me sonrían 20 personas

Escogí tres herramientas: un “buenos días”, una anécdota simpática y una bolsa de confites.

La primera la utilicé mientras salí a entrenar y la segunda en la oficina.

Cuando llegué a la casa, me puse tenis y con bolsa de confites en la mano, me fui a un centro comercial cerca de mi casa.  Simplemente me le acerqué a la gente y comencé a cambiar sonrisas por dulces.
Muchos se rieron, otros sonreían con escepticismo, unos cuantos me rechazaron el dulce.  Mi favorito: “déjese el confite, yo le enseño los dientes de a gratis

Acción 5 – 4/Sep/13 – Hoy voy a donar un día de mi salario

Por un momento pensé en meterlo en un sobre y regalárselo a una persona en la calle, alguien que lo necesitara.  Pero es que aquí viene mi problema con la humanidad: hay muchos que sí necesitan, pero hay muchos otros lo convirtieron en profesión.

Así es que mejor lo doné a una de las mejores organizaciones de Costa Rica: Territorio de Zaguates.  Según una de mis fuentes, una pareja decidió donar su tiempo y dinero en sacar perritos de la calle y ponerlos en una finca en Heredia.  Ahí los ayudan a rehabilitarse y muchos están esperando un hogar en su centro de adopciones en Escazú.

Las donaciones monetarias lo utilizan para comprar alimentos, productos de limpieza, cobijas, vacunas, operaciones y bueno, todo lo que significa cuidar a los cuadrúpedos.

Acción 6 – 6/Sep/13 – Hoy invitaré a cenar a un desconocido

Me fui a cenar a uno de mis restaurantes favoritos.  Comí riquísimo, como siempre y le pedí al mesero que me hiciera el favor de pasarme mi cuenta y la de la pareja de la par.

Eso sí, la condición fue que se la diera hasta que ellos pidiera la cuenta y yo no estuviera ahí.

Acción 7– 6/Sep/13 – Hoy me haré un favor: voy a eliminar de Facebook a toda la gente que ni fu, ni fa

Como el jueves me quedé dormida, hoy repuse sacando gente de mi FB.

Hay varios casos, como esta vieja que siempre me cayó mal, me terminó de caer remal hace unos días y quien, al final de cuentas, había agregado por compromiso.  O como al primo del amigo de mi amiga, que conocí en una fiesta pero nunca más volvimos a hablar.  También saqué a aquella excompañera del colegio, quien me agregó en FB, pero cuando me vio en una tienda no me quiso saludar (ya saben, el viejo truco de vernos, ve que le sonrio, me le acerco y te da la espalda de una forma evidente y una se queda como “… what the fuck?”)

Así es que si se dan cuenta que no los tengo más en FB, les voy a pedir que no lo tomen personal, sino que más bien, realista.

¿Se imaginan que tan emocionante que algo así sucediera?

¿Se imaginan que tan emocionante que algo así sucediera?

Eso de que en el solsticio de verano todo se va para la damiersh, en un gran evento apocalíptico, me encanta. No me parece tan terrible si es algo muy fino como El día que la Tierra se detuvo o Zombieland o Soy leyenda, donde, por alguna razón ególatra narcisista de presupuesto, solo los gringos sufren el ataque alienígena o las consecuencias del calentamiento global.  Mejor si son salvados por un mae súper guapísimo como Will Smith.

Pero, hablando en serio, que haya un cambio socio-político, cultural y económico no suena tan mal. ¿Díganme si no? No me refiero a esa caraja del Jesús Hombre, de atravesar paredes y tirar rayos de luz mientras se vuela de Alajuelita a Rio Segundo. Hablo de una reorganización del mierdero social en el que hemos caído los ticos por vagos, perezosos, confiados, por no tener un verdadero amor a la patria y por corruptos (sí, ya es hora que todos admitamos que somos corruptos)

Nuestro mayor problema es que pensamos que dictaduras como la chavista, invasiones de carteles como las mexicanas, extrema pobreza a causa de malas políticas como la somalí y demás cánceres sociales, no van a suceder porque somos un pueblo solidario, buenazo, y no somos pelioneros porque no tenemos ejército.

Ay si, si… ahora todos somos pacificistas y dejamos que los “líderes” nos programen nuestras manifestaciones, mientras nos meten más impuestos para el mantenimiento de sus estatus sociales.

¡Ingenuos es lo que somos!

Los adultos jóvenes de clase media nos hemos vuelto tan valeverguistas en nuestros trabajos de call center, que ya no nos interesa la cantidad de tugurios que hay cerca de los grandes centros comerciales. Preferimos agarrarla contra los huelguistas, solo porque nos obligan a tomar una ruta alterna y durar 15 minutos más. Dejamos que el gobierno nos joda a todos porque, diay, ¿qué podía uno esperar de los politiquitos?

Lo peor es que preferimos armar aquel status de Facebook con palabras grandes, para despotricar contra la presidenta… que solo algunos amigos van a leer, porque tenemos la configuración de seguridad más alta que puede existir. Lo que no nos damos cuenta es que esas palabras de sabiduría que tanto duramos en componer, van a ser borradas inmediatamente por el meme de Brian Mala Suerte.

Por eso es que me caen mal los temas de boga como lo del juez o el marchamo o la educación sexual, porque todo el mundo pasa protestando en Twitter, pero cuesta que hagan algo más para luchar por sus ideas (pacíficamente).

Nadie concreta.

Nadie se alza las batas para ir a cantar Kumbaya o la Patriótica en la Plaza de la Democracia y comenzar el verano toreado a la tica versión huelguista, arremetiendo cornadas contra las instituciones del Estado.

Yo, personalmente, trato de no opinar porque sé que solo voy a ir a votar en las próximas elecciones. No por falta de ganas, pero más como por falta de ideas. La que se me ocurre es colarme en la Asamblea y repartir cachetadas y socolloneos, mientras grito: “¡ARREPENTIOS INMUNDOS IMPUROS! ¡SINVERGÜENZAS! ¡SU FIN VIENE PRONTO! ¡BRETEEEEEEEN QUE PARA ESO, YO SÍ PAGO IMPUESTOS! ¡COME SANTOS, CAGA DIABLOS!”

Por más que me duela en el ego, tengo que aceptar que no es muy brillante y como no han inventado el neutralizador de Los hombres de negro, no puedo implantar ideas marthistas en el cerebro de Laurita.

Yo ya probé los dulces sabores de ir a cerrar rotondas cuando lo del Combo del ICE, entonces, no es lo mío… y es que a mí me gustaría hacer una revolución más efectiva, como la de Figueres, los bolcheviques o como en la primavera árabe. Algo así como extraditar a los Arias y sus compinches, hacer una Asamblea Constituyente donde se actualice nuestro Estado, dividiendo bien todos los poderes, sacando a la Iglesia Católica y metiendo más garantías de igualdad para todos los sectores…  en eso, sale mi lado negativista y fijo pasa igual que Egipto.

Así es que tengo fe en los mayas porque algo tiene que pasar en nuestro país, por el amor a lo que es santo y bueno. De corazón, espero que estos inditos no se la hayan fumado muy verde y que sí se cumpla su pronóstico precolombino, que sea para bien y no para piorsh.

¡Yo necesito que me entiendanmen!

¡No es tan fácil como simplemente separarte de tu compañera de toda una vida!  ¡Uno pasa por un duelo!

Un duelo en el que, lo único que uno puede pensar, es en buscar un sustituto, como My Drunk Kitchen o Jenna Marbles.

Así es que puedo decir que he logrado mantenerme alejada de los televisores… excepto en dos ocasiones.  La primera fue en la casa de mi amiguita Annie, quien me invitó a comer crepas caseras de nutella con fresas, bananitos y kiwis con helados, el día del cumple del papá.

Simplemente me dijo que si ponía una película.

“Vos sabés que no puedo.”

“Ahí pusiste que si estabas de visita ibas hacer la excepción.”

“… pero no me haga caer!…”

“Entonces, conversemos… “

Su tono me hizo morirme de la risa, darme cuenta que era una guerra perdida y lo mejor era abdicar.

Aunque se la jugó bien, porque vimos The Help, nominada a 4 Oscars incluyendo Mejor Película, Mejor Primera Actriz y Mejor Actriz Secundaria para dos actrices diferentes (de lo cual, estoy completa y totalmente de acuerdo)

Ven: ¡no rompí ninguna regla y no rompí la dieta porque tenía frutas y un lácteo!

(…si el Nutricionisto se diera cuenta…)

La segunda fue con el Compañero Sentimental, quien me apoya completamente con mis ideas absurdas, pero llegó el momento en que sus ojos de perrito arrepentido tenían que aparecer para decirme que, justo el día que lo voy a visitar, es la final del Super Bowl.

Yo me rehúso ser de esas viejas locas e histéricas que pega gritos llorosos reclamándole y diciéndole que me está haciendo caer en un abismo.  Así es que vimos los últimos segundos (que se convirtieron en minutos) del partido.

Siendo honestos, no cuenta porque de fútbol americano solo entiendo que pasan anuncios buenísimos como el de WeGo o el de Doritos, que se come alitas picantes, se toma mucha birra y que hay gente que se enoja si se le apaga el televisor.

En conclusión: es difícil visitar a las personas porque, aparte de recetarte comida deliciosa, te recetan películas y series.  Eso me asombra sobre manera porque, ¿dónde quedaron los juegos de mesa?, ¿dónde quedó el desarrollar una hermosa relación por medio de la comunicación?, ¿cómo no se les ocurrió ver un capítulo de House ahora que ya viene la última temporada?

En general, está siendo una experiencia enriquecedora para darme cuenta la cantidad de tiempo que he perdido con esta caja del demonio (a como me refiero a ella últimamente)  Hoy por hoy puedo decir que he dormido más y mejor, he ido más temprano al gimnasio, he cocinado más, he escrito más y hasta he admirado más el mundo exterior con las cuadrúpedas.

Aunque tampoco voy a mentir.  Me sorprende la necesidad interna de mi espíritu por prender la máquina que hasta llegué al punto de desconectarlo porque, cuando me doy cuenta, estoy buscando el inservible control remoto.  Pero para hoy jueves, mi cuerpo se ha de haber desintoxicado porque ya ni lo busco y fijo se perdió porque hoy vino la señora a limpiarme la casa.

A parte de eso, puedo decir, que los días que trabajo desde el hogar se me hacen eteeeeeeeeeernos.  Antes era mi compañera fiel que, aunque yo no ponía atención, era el telele que escuchaba y no me hacía sentirme tan sola.  Ahora, mis mejores amigas son las dos bolas de pelo y amor, que no me hablan ni aúllan ni ladran.  Solo me ven con sus ojos fijos, hambrientos y acosadores que me ruegan por un pedazo del emparedado que me hice para almorzar.

¿Que qué pasó con el libro de Kundera?

No voy a mentir y decir que ya lo terminé.  Digamos que por lo menos ya lo saqué del bulto y he adelantado unas cuantas paginitas en las frías noches josefinas.

Pero digamos que me han hecho ver que, por el proceso tan duro de desintoxicación, he pasado yutubiando más.  Lo cual podría… podría… considerarse hacer lo mismo pero con otro nombre.

¿Será que youtube debería entrar dentro de la lista de los no-no?

Yo tengo un serio problema y es que me encanta dormir.  Lo más curioso de todo es que solo duermo de 3 a 5 horas diarias entre semana.  Los fines de semana me transformo en la feligresa favorita de Morfeo, pues ahí sí es cierto que no tengo ni hora para despertarme.

…si yo les contara las que yo he pasado por quedarme dormida…

Lo cual me lleva a que es una reverenda caca al trabajar en un Call Center, donde cada uno de los minutos desperdiciados en mi descanso, cuestan millones de dólares en pérdidas para la empresa (o así me hacía sentir algún jefe que alguna vez tuve)

Este contratiempo, ya lleva su rato porque en el colegio era conocida por siempre llegar tarde… y no llevar tareas… y quedarme siempre en mate (no es algo de lo que me sienta orgullosa, por cierto)

El problema está cuando duermo calientita.  (Léase hecha un puñito entre una buena cobija, pijama de lana, medias, bien oscurito el cuarto y ojalá que haga frío en el exterior de mi cocoon)

Es un problema porque entro en un sueño tan profundo, que ni aunque se caiga la casa me logro despertar.  Es tan serio que, cuando estaba en el colegio, doña Martha me echaba agua en la cara para despertarme.  Funcionó por un tiempo, hasta que me acostumbré y terminaba dando media vuelta para seguir durmiendo.

Para el primer rezo del niño en la casa de mi hermano El Macho, la familia de mi cuñada estaban sorprendidos que me quedé dormida en la sala, en medio de una fiesta donde todas gritaban, reían, hacían un escándalo y yo ni me di cuenta de lo que pasaba.

Por eso, mi hermana me regaló un chuzo de despertador: no solo da la hora, también es radio, da la fecha, ilumina el techo con la hora, tiene dos modalidades de sonidos (bip y radio) y tiene un volumen que se escucha hasta en la casa de la vecina (según me han dicho)

Aun así, nada funciona si estoy muy concentrada en dormir. Puede sonar la música por horas, que yo termino soñando que estoy en un fiestón bailando con Pitbull.  Una vez que me soñé que era activista de los derechos aborígenes porque se prendió en un programa de Radio Nacional donde presentaban la realidad de los inditos de Talamanca.

Ahí decidí que mejor lo dejaba al final del dial: ese sonido espantoso que es una mezcla entre secadora de pelo, con bulla, que genera esa sensación cuandouno pasa las uñas por una pizarra.

Eso es lo que me despierta en las mañanas… si lo logra…

… yo todavía me pregunto cómo amanezco de tan buen humor…

Recién casado, El Macho y mi cuñada vivieron en la casa de doña Martha.  Mi cuarto estaba completamente al otro lado la propiedad: a 5 puertas y dos patios de distancia.  Yo me desperté cuando él abrió la puerta de mi cuarto, cual toro de caricatura, porque el despertador tenía una hora de estar sonando, desde las 4:30 de la madrugada.

¡PERO!

Lo más chiva, más tuanis, más cool, lo que hace mi despertador ser un CHUZO de despertador es que lo conectas y reconoce la zona horaria por medio de la electricidad.  Pero solo las de Estados Unidos, si no lo reconoce, pone la hora del Este.

¿Y saben que es aún más chuzo?

Que cuando cambian la hora por el Daylight Saving, el reloj lo hace automáticamente.

Yo no sabía, hasta hace un par de años que me vi a las 4:30 am en el centro de San José, sola, persiguiendo el taxi que me había llevado porque, según yo, me había despertado a tiempo para tomar el bus de las 5:30 am para el trabajo.

Es por eso que el horario de verano afecta mi vida porque mi cerebro no logra hacer la fórmula necesaria para que, cuando cambie la hora automáticamente, quede en la hora que tiene que estar (¿se acuerdan que me quedé todos los años en mate?) y no puedo darme el lujo que la empresa pierda más millones de dólares porque yo no me pude levantar a tiempo para la reunión que abre mi día (o así me hacía pensar algún jefe que alguna vez tuve)

Así es que, heme aquí, considerando cuál de las dos opciones escojo:

  1. Jugármela y confiar en mis cálculos matemáticos (como quien dice, a la buena de Dios), esperando que este chunche suene a la hora que tiene que sonar.
  2. No dormir e ir ojerosa y somnolienta a la oficina.

Esto es una caca.

Mi mejor amigo... y peor enemigo

Mi mejor amigo... y peor enemigo

Atardecer en el paraíso

Comencemos diciendo: no llegué tan lejos.  Lo intenté, pero todavía me hace falta mucho camino por recorrer para llegar al séptimo nivel de divinidad. 

PERO!, si logré alejarme de mi realidad y escaparme a un paraíso en este país lleno de arena, sol, mar azul esmeralda y atardeceres dorados.  Admito que la logística resultó ser un poco más complicada de lo que pensaba, con cambios de último momento que, al final, me dejaron sola conmigo misma en la soledad de mi ser… y preferí que fuera así.

Con tanto tiempo libre para dormir hasta tarde entre seis almohadas, bailar frente al espejo en mi pijama, tirarme como iguana a la par de una piscina, ver películas entre sándwiches y vino con cola en las rocas, pude darme cuenta de las grandiosas cosas que han pasado y siguen pasando en mi vida.  Como el simple hecho de poder disfrutar de la incomparable compañía de personas extraordinarias a los que tengo el placer de llamar amigos, cocinar y no intoxicarme en el intento, hasta poder hablar un segundo idioma sin tener que traducir cada palabra en mi cabeza. 

Durante este tiempo, comprendí que no es tan malo el pasar tiempo con mi histérica compañía.  Al final de cuentas, como le dijo Kathy Bates a Hillary Swank en P.S I love you: “Así que ahora, sola o no, tienes que caminar adelante. Lo que hay que recordar es que si estamos solos, entonces todos estamos juntos en esto también.” 

Además, aproveché para seguir el consejo de la Eleanor Roosevelt y superar un temor, pues tengo el más ridículo de todos los que pueden haber en la vida: le tengo pánico a meterme al mar justo cuando revienta la ola.  Los que han ido conmigo a la playa saben de lo que hablo… algo así como la loquita del pueblo, corriendo en dirección contraria, pegando gritos desesperados.

En lo que decido enfrentarlo, logré entrar al mar justo cuando la ola reventó… y no me va revolcando y tirando por allá la parte de arriba del vestido de baño y yo de exhibicionista… ¡MENTIRITAS!…  Pero, ¿verdad que hubiera sido una gran anécdota?

Hablando en serio, el punto es que logré meterme al mar sin importar que la ola estuviera reventando en ese momento.  La sensación en el estómago fue de tanta satisfacción, que hasta maripositas revoloteaban desesperadas en mis entrañas y lo volví hacer una y otra y otra vez… hasta que vi dos manta rayas en el agua clara y no me quedó de otra que salir corriendo como la loquita del pueblo, en dirección contraria, pegando gritos desesperados.

Tal vez porque estaba sola, tal vez porque llegue a esa edad, mas fue la primera vez que no me dio vergüenza enseñar las carnes que Tatica Dios me dio y broncearme en bikini delante de Raimundo y todo el mundo.  Yo creo que todas las mujeres tenemos complejos por nuestros cuerpos y lo proyectamos con las que nos rodean, cuando criticamos justo la parte que más nos incomoda de nosotras.  Esta vez, decidí que iba a ser la excepción, a tal punto en que caminaba la playa sin nada más que dicho vestido de baño, las llaves y las chanclas. 

Justo ahí, me di cuenta que la gran mayoría tenemos celulitis, rollitos, estrías y nuestros propios complejos, así es que, entré en mi muy común valeverguismo.  Además, del par de piropos que dijeron y me levantaron el ego.

Otro paso que pensé importante en este reencontramiento conmigo misma, era ordenar mi cuerpo de nuevo.  Desde hace un par de años, caí en cuenta que mi cuerpecito es el único templo que tengo para llevar mi alma de “A a B”.  Sin él, estoy jodida y dejé de fumar, empecé a ejercitarme, a comer sano, aunque me es difícil mantener la disciplina y sedo a los deseos carnales con hamburguesotas, acompañadas de birras.  Por ello, no solo hice ejercicio, si no que un día me puse a wikipediar sobre el ayuno y lo hice.

Aclaro, no fue con fines religiosos.  Más bien, fue una forma de encontrar el control sobre esos deseos y ¡qué va!… cuesta mucho… Sí logré hacerlo un día completico, hasta la cena, que comí algo ligerito.  Esto me hizo caer en razón de la necesidad urgente de controlar todo esto que está acá, sentado frente a la computadora.

Así fue como pasaron los días en mi camino a la paz, especialmente, la mental.  Pude apaciguar el jolgorio libertino que mis pensamientos y análisis se dan en mi cabeza y seguir el consejo del Creidoso: “…disfruta tu vida, disfruta de la compañía del que está a tu lado…

Háganlo, se los aconsejo, es muy liberador… y después me cuentan cómo les fue… ¿o es que ya lo han hecho?


Recibe un correo con el último post... bajo su propio riesgo de perder la cordura al leer tantas tonteras en un solo lugar!!!
... ¿quién dijo miedo?...

Categorías

Historico de las historietas

¡Protegido por derechos de Autor!

Escuchen bien, niñas y niños de la creación:
He pasado por muchas marthadas y momentos de angustia sudor y lágrimas, como para que alguien más lo tome prestado y sin permiso.
Robar es malo, malo, malo.
¡Los que roban se van al infierno, con el resto de sus amigos!

Actualizaciones de Twitter

Error: Twitter no responde. Por favor, espera unos minutos y actualiza esta página.

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: