Desabrochando a Martha

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La verdad es que es muy difícil aceptarlo tan públicamente como en un blog.  Yo siempre lo he sabido, desde pequeña en realidad.  Es más, creo que mis papás y mis hermanos siempre lo sospecharon, pero no era un tema que se hablara abiertamente… es decir, mi conversación sobre sexualidad con doña Martha se dio a mis 18 años, en la romería antes de irme de intercambio, cuando ella me señaló una valla de condones Durex y me dijo: “bueno… ya sabe…

Así es que esto de hablar de cuál era mi preferencia sexual, no era algo que se diera.  En fin, lo cierto es que a mí siempre, desde pequeña, me han gustado los hombres.  Es más, a los 5 años le pedí a Leonarndo García que fuera mi novio, pero me dijo que no porque era novio de Stephanie.  Eso no impidió que en todas las fotos de anuario yo saliera viéndolo, con ojos de vaca ahorcada.

Ufff… la verdad es que es un alivio admitir mi heterosexualidad y que todo el mundo lo sepa de una vez por todas: me gustan los hombres,  me encantan los hombres.

…así es queeeeee… ¿qué hay de comer?…

Suena raro, ¿verdad?

O sea, ¿qué es este tipo de payasada, Martha?  ¿Qué te está pasando por la mente?

Bueno, si les parece una tontera que yo haya admitido que soy heterosexual, ¿por qué es una necesidad que nuestros amigos homosexuales lo admitan públicamente?  ¿Qué es ese deseo casi mórbido de señalar al otro para poder ponerle una etiqueta?  ¿Qué será?  ¿Pensamos que los vamos a rescatar de sus ataduras y le vamos a otorgar la libertad ansiada de ser lo que son?  ¿En serio pensamos que tenemos ese poder?  ¿O será más bien que lo ocupamos para poder hacer/resistir chistes denigrantes, ponerles apelativos despectivos y asegurarnos de no salir medio chingos delante de ellos porque y vaya a ser que les guste todo esta belleza que hizo mi mamá y Dios me dio.?

No me tomen a mal: entiendo que hay una necesidad individual por aceptar el verdadero Yo con todo y ángeles, demonios y bestias. Si es su deseo admitirlo porque ya no puede más, no puede seguir aparentando lo que no es o simplemente le dio la regalada gana… pues hágalo, que aquí todos creemos ser libres.

Mi crítica es hacia todas las personas que exiguen que alguien “lo admita”, es hacia ese egocentrismo, ese narcisismo que sentimos por encasillar a los que nos rodean.  Y lo digo en primera persona plural porque, por mucho tiempo, yo lo sentía así.  Por un lado, porque soy curiosa, por el otro porque en eso se esta convirtiendo esta sociedad.
El día que me di cuenta del error estaba hablando con un ex.  Él cayó en cuenta que amar se siente igual en cualquier cuerpo, se siente rico compartirlo y que qué importa si al vecino le gusta hacerlo con un tipo o una tipa, siempre y cuando no le haga daño a nadie, por supuesto.

¡BOOM! Su cerebro explotó.

Lo cual es cierto: el saber su sexualidad no le da un valor agregado a nuestra relación de amigos, porque lo interesante es que no le quita su habilidad para compartir secretos, frecuentarnos para tomar un café y contarnos nuestras vidas, acompañarnos en los momentos difíciles, celebrar acontecimientos magnánimos y participar de las cosas que le gusta al otro, en la seguridad que brinda el cariño mutuo.

A lo que voy es que dejemos vivir al otro a como nos gustaria que nos dejen vivir…

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Nadie dijo nunca lo contrario, pero es peor cuando esto lleva años… quinquenios… cuando ya son décadas de arrastrar el esqueleto de un fantasma que nació muerto.

Terminar con quien crees estar enamorada es uno de los peores eventos de la vida porque queda un vacío tan grande aquí, en el pecho… una ansiedad… un desatino… un je ne sais quoi

Empieza con la angustia apocalíptica de no poder ponerle otro nombre a la relación porque no se ha engendrado ese chiquito de la cotidianidad, de la intimidad, de los planes a futuro. No se puede pensar en proyectos porque no caben en esta locura. No se puede decir con libertad lo que se siente, lo que se desea porque es más grande el pavor a perder lo poquito que hay.

Pero, desgraciadamente, se siente, se desea.

Caes en cuenta que ya no podes invertir ni un microsegundo más de vida porque estás traicionando lo que siempre has creído: la vida es para ser feliz.

El legítimo: entre la espada y la pared.  Te conformás con los minutos de felicidad que te dan, te agarras a ellos como si fuera el cáliz de vida.  Aunque verdaderamente está lleno de amargo.  Empezás anhelar la vida de los otros y, después de medianoche, le das de comer al gremlin de la envidia: tome, jarte pizza y pastelitos como una perra porque si voy hacer un mounstruo, más vale que sea horrible, bien espantoso, para que corroa con ganas.

Mas llega el día en que si entregás el último gramo de energía que te queda, morís.  Solo queda la opción de enfrentar el duelo del desamor, de la soledad.  Comienza el tedioso proceso de abrazar la tristeza, darte el lujo de sufrir, de bordear los límites con dolor, mucho dolor.

Y entonces, un día…

T – “… no, esa boca… no me gusta cuando ponés esa boca…”

Y – “¿Cual boca? ¿Por qué? ¿Qué hago? ”

T – “Esa boca la conozco… la pones cuando estás pensando…”

Y – “¿Pensando qué?”

Silencio

T – “Que todo esto está mal”

Y – “Es que todo esto está mal”

T – “No me digas eso”

Y – “Pero vos entendés por qué”

T – “Sí”

Y – “¿Por qué?”

T – “No lo voy a decir”

Silencio.

Lo ves a los ojos… ¡Cómo cuesta ver a los ojos!… Llevalo a la mil cuando estás esperando que el tipo diga tenés razón, hagámoslo: escapemos a Timbuktu y seamos felices dándole la vuelta al mundo, como los errantes pájaros marinos… 

Es difícil mantener esa mirada durante el silencio porque mata…. ratatatata…. morís baleada por mil palabras no dichas.

Y – “No puedo más… No quiero más”

Le decís una y dos y tres veces más.  Él lo sabe.  Te abraza, fuerte, duro, no te quiere soltar, no te quiere dejar ir.

T – “Siento que soy tu problema.”

Lo sos.

Algún día vas a dejar de serlo.

¿Qué tal si intentamos que sea hoy?

 

TED: Tecnología, Entretenimiento, Diseño, es una organización sin fines de lucro que busca compartir ideas que rompe paradigmas o fundamentan las teorías con las que ya trabajamos.

Hay unos suuuper graciosos, otros inmensamente interesantes y algunos que solo dan sueño, pero valen la pena escuchar con atención y dejarse iluminar con ideas que valen la pena ser compartidas.

Hoy quiero compartir sobre encontrar un poco de compasión.

Está en inglés, Youtube da la opción para subtítulos en ese mismo idioma.  Si prefieren en otro idioma, pueden entrar directamente a la página de TED por este link y seleccionarlo.

 

Exes

 

Yo puedo contar los exnovios con los dedos de la mano (sin ningún tipo de desorden): El Rey, Peor es Nada, Pantalones Blancos, El Ruso, Manolo y Heidi.  Con todos y cada uno de ellos he tenido historias dignas de no ser contadas, así como anécdotas que podrían ilustrar lo mala que soy para escoger hombres… porque seamos honestos: no le salen a una.  Yo creo que del tumulto de gente, una saca la varita mágica, apunta y dice “este espécimen raro es digno de andar a mi lado, por cuánto tiempo sea necesario, para darme cuenta de lo inútil que es continuar con la relaci[on… Bibidi Babidi Bu!

Solo una vez me terminaron, lo cual, considero un buen record porque significa que no estoy tan desquiciada… o que ellos tienen paciencia digna de San Antonio… o que ellos están peor que yo.  Aún así, de lo que estoy más orgullosa es que he sido muy clara en los motivos y mantengo mi palabra a las cosas que una debe ser fiel al terminar:

  1. Cuando se termina, se termina. Esa jugueteadera que le da a la gente de terminar y volver y terminar y dele para que le den y tome de vuelta… ay no, ¡qué cansao, por el amor a todo lo que es Santo y Bendito!  Yo respeto a quienes han pasado por eso o siguen en esa majadería, porque yo simplemente no puedo.  Sigo bajo el estandarte de que si terminamos, fue por algo y gracias a Alá.
  2. Nada de amigos. Ninguno ha sido amigo antes de comenzar la relación.  Todos han sido relaciones fortuitas que inició por mis propios medios, nadie me los presentó.  Así como no fueron nada antes, no tienen por qué serlo después y la sabiduría de internet es sabia: ser amigos de un exnovio es como agregar a tu raptor a Facebook.  Eso es una muy mala idea, que no tiene ni pies ni cabeza y a lo que podría dedicarle todo un post.

Pero hay dos en particular, a los que les guardo ese cariño de “ay, tantas cosas vividas, bebé, bello, divino, querido…venga pa´ acicalalo”.  Hace poco ambos vinieron a visitarme (porque cuando sale uno, aparecen todos).

El Rey… ay, ¡cuánto quise yo a ese hombre!  Ahora que lo veo en retrospectiva, pueda ser que sí es creidoso, engreído, algo cae mal, pero él me hacía sentir viva, me chineaba cantidades industriales y lo más importante: yo siempre tenía la razón.

Con el cuento de que había dejado un televisor arreglando cerca de mi casa, se estaba jugando el chance de venirme a visitar, pues bien sabía que yo podía tirarle la puerta en la cara.  Hablamos un buen rato, qué cómo va el trabajo, su familia, la mía, los viejos tiempos, lo bien que nos vemos.  La verdad, de a de veritas, me alegré de verlo.  No solo porque está bien guapo (a como yo lo puedo ver), también me hizo reflexionar el largo camino que he recorrido.  Al despedirnos me preguntó:

ER: “¿Por qué me recibiste? Pensé que me odiabas y que jamás me querías volver a ver”

Yo: “Diay… la verdad llegué a despreciarte un poquitito.  De por sí, ya ha pasado mucha agua bajo el puente.”

Con Peor es Nada es algo diferente solo porque fue mi amor platónico durante toda mi infancia y, de alguna manera, mi relación más larga.  Cuando ese hombre me empezó a dar pelota, yo no podía contener la contentera de mis entrañas.  Creo que no funcionó por mi gran inmadurez y bueno, él es unos cuantos añitos mayor que yo, queríamos cosas diferentes de la vida y así.

Eso sí, de todos los novios, cuasinovios, andantes, peores es nada y domingos sin cable que he tenido en la vida, él es el único que me ha hecho sentir hermosa en mi propia piel.  Sin dejar de lado que ¡qué hombre, por el amor!  Era una cosa maravillosa salir con él, tener monólogos de nada y reírnos de todo.

Pues me va escribiendo un correo con solo una frase: ¿Seguís ahí?

Intercambiamos un par de mensajes, yo contándole de la maravillosa vida que llevo, él contándome de su hermosisisima familia, yo preguntándole por el papá, él contándome que me stalkea en Facebook.  Al final, historia larga corta, vino a visitar y yo hablé por horas (porque él casi no habla)

La diferencia con ellos es que no hubo insultos, no hubo ni una sola discusión y cada uno sabía la tusa con la que se rascaba.  Ellos fueron transparentes en lo que podían ofrecer y yo podía aceptarlo o no, aunque yo no supiera qué quería.  Además, siempre estuvo claro que estaba en mí, el momento del hasta aquí.

En fin, ¡qué bonito que es recordar!  Ese ex al que uno guarda un je ne sais quoi.  ¿Ustedes también guardan un recuerdito así?

Isabella

Isabella Grace es un rayito de luz que llegó a iluminar la vida de mi familia.  Es la bebé más hermosa que ha vivido en esta Tierra, con una sonrisa que dura horas, unos ojos deseosos de descubrir, unas manos y unos piecitos que dan ganas de comérselos a punta de besos… es que es tan preciosa, que si yo pudiera, la abrazaría por las eternidades enteras y nunca jamás la soltaría.

Sí, damas y caballeros, soy una tía tremendamente enamorada de mi sobrina.

Hace más de un año cuando mi hermana llamó para contarme que estaba embarazada, lloré, grité, brinqué y entré en un estado de shock tremendo.  Creo que todos estábamos ligeramente asustados de la expectativa porque, verán, este es el lado de la familia que se ha rehusado a procrear… practicar, eso es otra cosa… pero ya concretar el trato… pues ha costado casi diez años.

Todos mis primos ya tienen uno o dos o más hijos, excepto nosotros.  Al punto que, alguna vez, doña Yelba, en alguno de sus tantos momentos de convalecencia, dijo: “A mí solo me falta ver un bisnieto del lado de ustedes… ¿cuándo te vas a casar para que tengas hijos?”   Igual que siempre, mi respuesta fue la misma: “Yo no voy a cargar con la culpa de tu muerte, por eso ni me caso, ni tengo hijos.

Mi hermana vive en un pequeño pueblo del norte del continente al que me gusta llamar Potatoland porque de verdad es un pueblo, pueblo, pueblo.  Eso hace que ver el desarrollo y crecimiento de la pancita de mi hermana fuera algo difícil, pues solo se podía por fotografías.  Con mucho esfuerzo y sudor, logré ganarme un tiquete que aproveché para ir a visitarlas.

¿Qué es lo primero que una hace cuando ve una panza de embarazada?  Ponerle las manos en la barriga para sentir si pateaba o se movía.  ¿Qué fue lo primero que mi hermana hizo apenas me le lancé encima en el aeropuerto?  Hacerse para atrás porque nadie le había tocado la pancita… así de diferentes son las culturas en otros países.

Apenas supe la fecha esperada del nacimiento de este bodoquito de amor, hice planes, compré el tiquete, me puse la vacuna de la influencia, compré cuanto chereveco podría necesitar (o que doña Martha dijera que podría necesitar) y me fui el primer mes de vida de esa espectacular niña, para ayudarle a mi hermana en lo que necesitara: cuidarla de noche, darle chupón, cambiarle pañales, limpiarle el ombliguito, cuidarla en el asiento de atrás cuando íbamos a pediatra o a donde saliéramos… iba a estar a su disposición cuando me necesitara…

El día que nació estaba en la oficina.  Cuando mi mamá me llamó para contarme, lloré porque eso es lo una hace cuando es así de culiola.  Lo siguiente fue preguntar como tenía la voz, porque una es así de rara.  Cuando las fotografías comenzaron a llegar, lloré.  Cuando le conté a todos mis amigos, lloré.  En la fiesta de cumpleaños de mi mejor amiga, cuando alguien me preguntaba porqué estaba tan sensible y enseñé las fotos de Isabella, lloré.  Puedo decir que duré una semana llorando de la emoción.

Finalmente, una semana después de su nacimiento, doce horas de viaje y una hora que nos perdimos cuando del aeropuerto a la casa,  la tuve en mis brazos, la miré por primera vez en vivo y a todo color… era obvio: lloré.

Creo que lo más difícil de esta maravillosa experiencia es la distancia porque nuestra relación se basa en muchas en fotos y algunos videos que nos mandan por Whatsapp.  Sin dejar de lado que, en ocasiones, cuando llamo a doña Martha oigo los gritillos de emoción de Isabella porque está viendo Princess Sophia o está jugando o pidiendo atención.  Tengo que admitir que, cuando la vida no me deja dormir, me pongo a ver los videos y eso me llena de paz.

He intentado buscar palabras para poder explicar el amor tan incondicional que uno siente por una sobrina, pero es que de verdad no he encontrado.  Solo voy a decir que, por ella, consideré irme a vivir a dicho país, aún y a pesar de que no me gusta para nada… pero solo el hecho de tenerla cerca, verla crecer, cuidarla, estar ahí, me haría olvidar cualquier pendejada que pueda sentir.

Lo único que digo es que si así se siente tener una sobrina, no puedo imaginarme lo que se siente tener uno propio.  Ahora sí, cuéntenme,¿cómo fue cuándo nacieron esos repollitos de dulzura en sus familias?

Regalos

Regalos

El sábado me fui de maratónica con doña Martha para comprar regalos de Navidad… ¡qué cosa más terrible!  Esta mujer de Dios no es de baterías: es de luz solar porque pasamos casi 8 horas, entrando en casi todas las tiendas de todos los centros comerciales y no paró ni para tomar café.

Yo solo hice rabietas tres veces por hambre, grité dos veces y en cinco ocasiones supliqué que nos fueramos para la casa… porque en ese sentido, soy más práctica: yo sé qué voy a comprar, a dónde y cuánto me va a costar.

Eso sí, llegar a este nivel de Nirvana Regalístico no ha sido fácil.  Preguntar a las personas que quieren, es desesperante cuando te salen con una de dos:

  1. Yo no necesito nada, lo tengo todo.
  2. Cualquier cosita me va a ser feliz.

O peor aún, cuando salen con que esta época no es para regalar, porque ese es un plan de mercadeo para que derrochemos dinero y que debemos pensar en los más necesitados… blah, blah, blah… o como dijo Annita en su blog: “Me hace pensar que Ud. posee una leve tendencia al comunismo…”

Por eso, he desarrollado tres técnicas infalibles e invencibles, para no terminar regalando un despertador o un lubricante (como sé que ha pasado):

Los no-no

Hay cosas que nunca es buena idea regalar, ni aquí ni en la China, como los electrodomésticos para la mamá… a menos que la mae le encante cocinar y siempre haya querido una KitchenAid.  Si alguno de mis futuros hijos por nacer me regala una refrigeradora, es muy probable que le ponga un candado y la llene de comida que yo solo voy a devorar … ¡porque es mia!

Otro regalo que nunca se debería dar es aquel que genere más responsabilidades de las que la persona desea.  Esto va desde mascotas, hasta suscripciones por 3 meses en Netflix.  ¿Quién le garantiza que su prima va a tener el dinero para seguir pagando por su suscripción en Audible de Amazon?

Finalmente, los regalos para “mejorar a la otra persona”… como un libro de cocina para que deje de quemar las ollas o un Orbitrek para ver si rebaja los kilos demás, acumulados de las últimas 5 navidades.  La verdad es que va a ser un desperdicio de dinero porque NUNCA lo va a utilizar.

La lista

Melili, mi mejor amiga, y yo tenemos más de 7 años de ser las mejores amigas en esta Tierra y la confianza nos ha llevado a lo que llamamos La Lista.

Unos días antes de cualquier fecha que conlleve a un regalo, solo nos mandamos un mensaje pidiendo de 5 a 10 cosas que nuestro corazón capitalista desea y no puede vivir un día más sin él.  Con una idea del presupuesto de ambas, mandamos mensajes de lo que podría ser: desde el último libro de Ken Follet, hasta una gorra para correr, una blusita o mil chucherías.

Hemos llegado a ser tan específicas hasta de mandarnos foto, talla, precio y tienda.

Lo mejor de todo es que sigue siendo una hermosa sorpresa porque La Lista no significa que eso es lo que nos vamos a regalar, pero si nos da una idea general de lo que podría ser… no sé, pueda que Melili reciba una almohada de viaje en forma de chancho… o el disco de Kathy Perry… solo yo lo sé… (ñaca, ñaca)

Los regalos que todos amamos

La empresa para la que trabajo siempre da un regalito para el día de la madre.  Casi cuatro años después, todas las mamás de la empresa hablan de la vez que les dieron un certificado para un masaje en un spa y todos los años esperan que sea lo mismo.

Eso es lo que yo llamo un regalo que todos amamos.

Otro ejemplo de estos son las canastas llenas de cosas bellas y ricas.  Melili me dio la idea el año pasado, cuando compró varias canastas y las llenó de delicatessens.  Las canastas o bolsas, pueden ir llenas de comida (botellas de vino, jaleas, quesos, galletas, queque navideño) o de chucerías (lapiceros, maquillaje, tarjetas de regalo, medias, juguetes, ropa interior) o cosillas de primera necesidad, pero que su precio es ligeramente elevado como para comprarlo todos los días (jabón Dove, crema Ponds para la cara, jabón de ducha Lactovit)

Tarjetas de regalo

Esto una de las mejores cosas que los gringos han podido inventar, después de Facebook y el lapicero para escribir en el espacio.

La cuestión es nada más saber cuál es la tienda o el restaurante favorito, dirigirse a él y decir que se va a comprar la tarjeta por X cantidad de dinero.

Algunos dicen que es feo porque es como regalar plata.

Yo lo llamo práctico.

Escuchar y observar

Gracias a este método he sido calificada como la mejor regaladora entre familia, amigos y novios.   Es muy sencillo: solo necesita que agudice sus sentidos la próxima vez que vaya de compras con esa persona.

Simplemente se trata de escuchar las mil y una cosas que la persona dice que son sus favoritas o que siempre anda pidiendo prestado, pero que todavía no va a comprar aunque las necesite.

Como a doña Martha, quien ha pasado toda esta semana diciendo que no tiene secadora de pelo y que qué útil que es en el invierno… ¿pues adivinen qué es uno de sus regalos? (no os preocupéis, que ella nunca lee mi blog)

O mi hermano el Macho, quien tiene una obsesión severa con Superma y Spiderman.  Su programa favorito es Smallville y para una Navidad, le regalé una camiseta roja y otra azul porque así se vestía Clark.

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Quiero tomar un momento para desearles  la mejor de las Navidades, que lo pasen junto a las personas que más aman y disfrutando del tiempo libre que genera la época.  Recuerden que más allá de ser el recuerdo cristiano del nacimiento de Jesucristo, es la época mundana para estar con la familia, pedir perdón, recargar energías y comer como degenerados.

Si van a alcoholizarse, no conduzcan maquinaria pesada como automóviles… y que el camino del alcohol no los lleve por el guaro vaquero.

He tenido esa pregunta dándome vueltas por la cabeza en las últimas semanas, no sólo porque finalmente tengo novio, sino por algunas historietas de amigas muy cercanas.

En principio, todos ustedes saben mi modus pensantis (prefiero mil veces estar sola, que mal acompañada) y soy fiel creyente de abrazar la soledad para quererse uno mismo, antes de empezar una relación romántica con algún individuo.

Partiendo de esto y de que solo me voy a referir al punto de vista femenino, que difícil es tomar una decisión de tener un novio.

Creo que llega esa altura en la vida, en la que uno no puede estar perdiendo el tiempo con cualquier pelapapas que le pase por el frente, medio haciendo una mueca.  Después de los 25 años, una va deslumbrando un futuro… enseriesandose, que llaman.

Se van tomando decisiones fuertes, gracias a ese extraño tic-tac del bendito reloj de la vida (que no se atrasa) y dejémonos de varas: una no está para ir a mallear los miércoles de 2×1, los sábados comer pizza viendo tv en la casa del tipo y los domingos cenar en la casa de una.

La vida avanza y las expectativas cambian.

Así es que, cuando llegan estas amigas con Historias de Ultratumba, casi siempre término con la pregunta incómoda: ¿vos te ves pariéndole un hijo a este tipo?

Y ahí lo digo todo.

Porque vaya a ser que, por andar jugando de mamá y papá en lo oscurito… y que se le cumpla…

En serio, es una pregunta a considerar: ¿será este el tipo con quien quiero compartir la mitad de mis genes?  ¿Será una persona al que le podría confiar un bebe de meses? ¿Será de los que le salen a uno con el “ese güila no es mio”?

Así es que, a mis casi traumáticos críticos hermosos 30 años, he llegado a la conclusión que un novio es para estar bien, porque para estar peor, mejor me quedo sola.

Un ejemplo de cómo se está peor es el tiempo desperdiciado en lágrimas, en relación directa con el tiempo invertido en carcajadas.  Si una pareja te hace llorar más de lo que te hace reír, ya sea a propósito o por la histeria femenina, pues como que no pinta muy bien el romance.

Independientemente de qué tan independiente se sea, la verdad es que una quiere estar con un hombre que sea cariñoso, que la cuide, que la chinee, que la quiera tal cual es, aunque no cague flores.

Alguien estable, no solo económicamente, porque llega a ser más importante que no le patine el coco.

Porque, para andar con un hombre inseguro, que me pase reprochando mi pasado o mi presente, que me utilice para sus deseos carnales, que pase más borracho que sobrio y que tras de todo, yo se las tenga que patrocinar… mejor me mato.

Otro punto fundamental es que él sea una persona digna de admirar: por su talento, su creatividad, su liderazgo, porque es trabajador, porque tiene sueños, metas o aspiraciones, o porque simplemente puede mantener la calma cuando me entra mi histeria bipolar.

Seamos realistas: la capacidad para tomar decisiones equivocadas, como el empezar una nueva carrera universitaria antes de conseguir un trabajo con el título que ya se tiene… pues no es muy brillante que digamos.

Creo que no podría seguir con un tipo que solo tiene una cara bonita y la cabeza hueca, un modelito para andar enseñándolo a mis amigas cuando salgo de fiesta, pero que no tiene visión y que piensa que, por su historia de vida, todos tienen que ayudarlo.

Y no quiero ni entrar en la cuestión de los abusos.  En el momento en que alguno se falte al respeto, física o psicológicamente, la verdad es que todo se va pa’ la damiersh.  ¿La señal de alerta para dejar a un hombre a la primera?  Que dude de mi integridad, que se refiera a mí con sinónimos de prostituta o que haya osado a ponerme un dedo encima, entre otras.

¡Eso no es amor ni aquí, ni en la Conchinchina!

Finalmente, creo que una tiene que estar clara que él no es la felicidad y que él no te va a ser completamente feliz.  ¿Para qué ponerle semejante tarea al pobre, si esa es mi responsabilidad?

Él es algo aún mejor: el complemento ideal.  Como quien dice, las papas fritas a la hamburguesa, la leche condensada al copo, las fresas a la crepa de Nutella, el limón a la Corona: sin eso, igual la vida sabe rica… pero se vuelve deliciosa cuando él está cerca.


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... ¿quién dijo miedo?...

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