Desabrochando a Martha

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En mis 33 años de vida, he vivido 12 casas diferentes y puedo decir con conocimiento de causa que no hay forma de que se simplifique el proceso, por más que se regale ropa, se bote adornitos y se intente vivir una vida minimalista.

Lo que si me he dado cuenta es que hay momentos en los que ha sido más oportuno que otros, ya sea por la madurez o la solvencia económica.  Pero lo cierto es que, no es solo el deseo lo que hace que estés lista de abrir tus alas y volar a la independencia.  Es una decisión fuerte de la que el monedero tiene que estar preparado..

Mayor de edad + Trabajo estable = dinerrrrro en el bolsillo

Primero y antes que nada, hay dos cosas fundamentales: tenés que ser mayor de edad y tener un trabajo.

Hay excepciones, como cuando vives en una zona rural y estudiás en la capital, por ejemplo.  Pero inclusive es medio mantequilloso no es tan radical porque muy probablemente tus papás siguen mandando dinero para pagar la casa, la comida, transporte y así.  Lo cual no es malo, si no que mucho más beneficioso porque es una escuela que te va facilitar el proceso para cuando decidás hacerlo por vos misma.

Cuando me refiero de mayor de edad es que uno simplemente necesita a los padres hasta cierto punto en la vida para aprender, sobrevivir y quemar etapas. Yo sé que hay veces que uno quisiera meter todo en bolsas de basura y jalar como pájaro errante, lo único es que no es tan fácil emanciparse.

Y bueno, es obvio que es fundamental tener un trabajo estable porque si no, ¿cómo vas a pagar una renta?, ¿qué vas a comer?, ¿cómo te vas a transportar? y hay que sumarle gastos como los servicios, la ropa, las emergencias… en otras palabras, en este mundo capitalista hay una necesidad de vender horas de vida productivas por chuchosky.

Un Plan B

El plan B responde a la pregunta más sencilla: ¿qué pasa si no puedo/quiero/me gusta?  Hace casi 10 años, me fui a una casa con un par de viejas locas.  La casa era bella, lo malo era la autopista súper transitada que estaba detrás.  En esa época, trabajaba de 10 de la noche a 5 de la madrugada y me era imposible dormir por el escándalo de la autopista, entonces, terminaba en la casa de doña Martha.

La gota que derramó el vaso fu un día que regresé a un caos descomunal: ambas habían hecho una fiesta de tal magnitud que una había terminado desmayada, diciendo que el novio le había succionado el alma con un beso.  La otra decía que el mejor amigo del novio de la otra, se había metido a su habitación y se había aprovechado de ella.

Yo quedé pasmada.  Hasta la fecha no puedo decir qué pasó ahí, pero en ese justo instante me di cuenta que no podía más.  Hice maletas, llamé a doña Martha y me regresé a su casa.  Gracias a Dios todavía tenía la oportunidad de regresar.

Fondo de emergencias

chancho

Si te enfermás, si se te daña la refrigeradora, si se te enferma la mascota, lo que sea: siempre hay que mantener un ahorro para imprevistos.  El proge, quien tiene una Maestría en Finanzas, siempre decía que uno debía mantener un ahorro igual o mayor que el salario bruto que estuvieras ganando en el momento.

Evidentemente, no es mi caso porque Zara/Stradivarius/Mango.  Pero sí es importante tener ese colchoncito para no tener que recurrir a tarjetas, bancos o mejores amigas porque los primeros cobran mucho interés y la última da mucha vergüenza.

Tener un presupuesto

Un presupuesto no es solo decir: ah bueno, ocupo plata para comer, pagar el alquiler y salir… todo bien…

Un presupuesto significa saber la cantidad exacta de dinero del que debes contar para cumplir tus responsabilidades.  Hay cosas que simplemente no podés dejar de pagar como el préstamo del carro, el agua, la luz, el internet… necesidades básicas e indispensables que se le llaman gastos fijos: el monto puede variar, pero el pago debe de hacerse.

Antes de contar ninguna anécdota, debo de admitir que este saber sobre finanzas no se transmite por los genes porque yo soy una res con la plata.  Todo lo que sé, lo he aprendido en cursos que dan en el trabajo y a la brava.

Uno de mis momentos más brillantes fue viviendo con Tista, se me ocurrió pedir un adelanto de salario en la asociación de empleados del trabajo.  Lo que no sabía era que al mes siguiente me iban a rebajar todo y no iba a tener el disponible suficiente para pagar el alquiler, comer, pagar recibos o ir a la oficina.  Cuando le dije a Tista, después de poner cara de toro en embestida, claramente articuló: “Aquí está mi parte, vea a ver como hace usted para pagar el resto del alquiler.” ¿No se va a sentir uno perro?

Esto del presupuesto también significa que hay que tener claro que es prioritario y qué no.  Si la situación está entre tener cable o comprar comida, pues estamos claros que primero está el cable… ehhhhhh… ¡mentiras!

Los zapatos de cuero rojo en Zara o ir al cine para ver todas las nominadas al Oscar no son prioridad.  La luz, el agua y la comida de tu perro Rambo sí lo son.

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Finalmente, quiero compartir con ustedes las palabras de sabiduría de un caballero, a quien llamaremos GolloCuotas: “… aquel señor que ve ahí es como mi papá… él me advirtió que si yo me iba de mi casa era para no regresar y así lo hice…”

¡BOOOM!

Ahí les dejo para que mediten.

 

Como saben, uno de mis mayores propósitos de la vida es probar cosas nuevas todos los meses.  En enero tuve la maravillosa experiencia culinaria de degustar los deliciosos manjares de The Whisk, en ZapoteSan PedroSan José… ahí, pues como quien pasa por la antigua Dos Pinos, como quien va a ir a la Casa Italia… si me entienden la dirección?… pues ahí, a mano derecha… la cafetería de puerta roja.

Yo paso por ahí constantemente y siempre tuve la intriga, pero nunca la valentía.  Hasta que el año pasado una compa de Facebook me lo recomendó y se volvió un propósito.  Pero cuando vi las fotografías de Melvin (aka El Sartén Caliente), las babas salieron y las tripas sonaron y esto se convirtió en una cuestión de vida o muerte.

Lo que pasa es que nunca logré encontrar la página de Facebook (hasta ahora) como para poder entender el horario (hasta ahora): de martes a viernes de 10 am a 6 pm y sábados desde las 9 am hasta las 2 pm

Hasta que un día de tantos, voy corriendo por ahí y… zaz!… veo a un muchacho afuera y paro a preguntar que por el amor a todo lo que es santo y bendito me diga cuándo puedo ir a probar los manjares que ahí preparan.

No se me hizo en ese momento porque estaban en medio de una remodelación: ampliaron con mesas para poder ir a almorzar, si así lo desea, o tertuliar con los amigos y una taza de café.

Pues el último sábado de enero, estoy sumergida entre Los Orígenes de la Gestalt y La Represión de Freud, cuando veo una nueva foto de Melvin y ni lerda ni perezosa me puse zapatos y en 10 minutos estaba sentada en la barra, pidiendo un quiche de pollo con tocineta y hongos.  ¡Qué delicia!  La cremosida del relleno, la consistencia de la masa… es que hasta la vinagreta de la ensalada era una exposición de sabores que alertaban los sentidos.  Por pena y recato no pedí una segunda porción… pero además, la vitrina de cupcakes era una invitación a probar.

Después de considerar las opciones, terminé mi viaje excitatorio  de papilas gustativas con un café negro y un cupcake de s’mores.  En el primer mordisco se derritió todo en mi boca y eso fue majar de los dioses, un pedacito de cielo… una sensación orgásmica…

De verdad, palabrita, por un Dios que tuve que utilizar todas mis herramientas como para no quedarme y probar todas las delicias… pero no fue lo suficientemente fuerte como para no comprarme un mini baguette que enguillí ese mismo día en mi cena.  No les puedo explicar el sabor de ese pan, solo les puedo decir que tienen deben probarlo.

Así es que si alguna vez anda por las cercanías de la Universidad Veritas con un dolor de cabeza por falta de café, ni lo duden por un minuto y vayan a probar las delicias de The Whisk.  Al rato, topan con suerte y me ven sentada en la barra, devorando un cupcake con una taza de café negro… como nos pasó a Melvin y a mí.

En 1979, la FAO llegó y dijo: de ahora en adelante el 16 de octubre será el Día Mundial de la Alimentación y vio la FAO que era buena idea.  Y fue la tarde y fue la noche: el primer día.

Ya hablando en serio, me gusta mucho esta idea porque es para hacer conciencia sobre la hambruna, la desnutrición y la pobreza.  Viviendo en medio de la globalización capitalista estadounidense donde lo importante es tener, se pierde mucho la perspectiva del valor real de las cosas, como el botar buena comida todos los días.

Yo por lo general no boto nada.  Si alguna vez dejo comida en un restaurante es porque sé que va a enfermar mi colon: no comer todo un pad thai lleno de pimienta negra es un acto de bien social.  Es más, soy la típica que pide que le empaquen la comida donde sea: en el restaurante, la casa de mi hermano, de mis amigos… he llegado a llevarme gallo pinto y huevo picado en vaso plástico.  Porque aquí entran dos cosas:

  1. Crecí viendo, en las noticias, a los niños somalíes, llenos de moscas, muriendo de hambre.
  2. Soy una mujer soltera, que vive sola, a la que no le gusta cocinar.

Ahora bien, este blog no es para hacer conciencia social.  Este blog va en relación al mal balance nutricional que hacemos las personas que vivimos solas.

No voy a negar que la independencia trae sus delicias, como el poder ser ama y señora del hogar; donde se hace lo que una dice y punto; donde una decide decorar las habitaciones al libre antojo; donde se pueden hacer chiquilladas que de niña no podía como no bañarme, comer porquerías y pasar todo el domingo viendo reality shows.

Pero es una realidad que se puede caer en terribles vicios como pasar comiendo en restaurantes, sodas, bares y comida rápida.  Eso es normal, especialmente con lo ajetreada que es la vida y seamos honestos: cocinar para una persona es lo peor de la vida.  Después de 6 años de vivir por mi cuenta, estas son las alturas en las que preparo macarrones como para las fiestas patronales.

Así es que he desarrollado técnicas y recetas para no morir de hambre, fáciles de preparar y lo suficientemente flexibles para ser utilizadas e intercambiadas.  Cabe aclarar que he estado con nutricionisto por muchos años, para aprender a comer saludable o para generar más energía.

Ir de compras

Hay cosas que NUNCA puede faltar en mi alacena.   Son el tipo de cosas que compro masivamente una vez al mes y después voy rellenando cada semana (truco aprendido del progenitor, por cierto)

  • Tortillas y pan: tus mejores amigas. Siempre he dicho que a la tortilla le aguanta lo que le pongan y el pan es la misma vara.  Con tortillas he hecho burritos al desayuno, gallitos al almuerzo y taquitos en la cena y con el pan es la misma vara.
  • Jamón y queso: tus mejores aliados. En cuanto a quesos y embutidos soy muy particular porque busco los que son bajos en grasa.  Sin embargo, son sumamente versátiles porque se pueden comer a cualquier hora y se pueden combinar con cualquier otra cosa: verduras, huevo, arroz, pasta y hasta frutas.
  • Latas: los indispensables. Yo tengo deliciosas recetas (catadas por familiares) que se preparan en un abrir y cerrar de latas.  Siempre compro las pequeñas de garbanzos, maíz dulce, palmito, atún, petit pois y hongos.  No necesariamente los utilice todas las semanas y como son de larga duración, al final del mes se convierten en salva tandas.
  • Frutas en pelota. Lo admito: soy la pereza en dos patas.  Odio tener que estar pelando y partiendo frutas grandes.  Compro frutas que sean individuales, que pueda agarrar una, comerla y no andar buscando donde guardo el resto, como mandarinas, granadillas o manzanas de agua.  También me FASCINAN las frutitas chiquititas que me puedo comer en un solo bocado como fresas, uvas o uchuva.
  • Carne molida, pancitas o lomitos de tilapia y pechuga deshuesada. La proteína es tan terriblemente importante, que no puede faltar.  Eso sí, no soy de preparar un bistec encebollado porque se me quema, ni tampoco logro preparar nada en ninguna salsa porque me termina sopa o crema.  Mejor dicho, no me complico y lo paso todo por el sartén.

Trucos:

La feria del agricultor es el éxito del año: creo que en varias ocasiones he mencionado que no hay mejor lugar en esta Tierra.  Se resume en que es bueno, bonito y baratísimo, sin dejar de lado que todo lo que se encuentra es fresco, de buena calidad y de verdad tiene precios ridículamente económicos.  Eso sí, trato de controlarme y no comprar en cantidades extremas.

Lave, repare, separe y congele: Hay cosas que me gustan comer y que no estoy dispuesta a cocinar todos los días.  El domingo preparo todo de una, como los frijoles o los vegetales pasados por agua.  También, lavo y separo en porciones las frutas, como las fresas y las uvas.  De esta manera, solo agarro la bolsita y la meto en la bolsa antes de correr a la oficina.

Carne lista para una semana: el sábado fui a una carnicería y, como yo no sé nada de cortes, pedí 200 gramos de carne molida premium.  Piqué cebolla, culantro, ajo, se lo eché a la carne con un chorrito de salsa inglesa.  Una media hora después, lo puse en el sartén y me quedó suficiente para almorzar toda esta semana.

Para no aburrirme, la utilicé de varias formas: lo mezclé con brócoli y zanahorias pasadas por agua, en taquitos y con spaguettis en salsa de tomate.

Recetas:

Sándwich desayuno:

Sandwich desayuno

Ingredientes: 2 tajadas de pan, 1 tajada de queso Tico, 1 huevo, ¼ de aguacate, 1 tajada delgada de tomate.

Preparación: el huevo algunas veces es revuelto, otras veces en torta, no sé hacerlo frito pero lo intento… en otras palabras, lo preparo al gusto.  Cuando está listo, le pongo la tajada de queso encima para que se vaya suavizando con el calor.  A veces le unto margarina al pan, otras veces lo caliento un poco y casi nunca lo pongo en el tostador… en otras palabras, el pan también va al gusto.  Así es que, entre las dos tajadas de pan pongo todos los demás ingredientes y ¡listo!

Taquitos suaves:

Taquitos

Ingredientes: 4 Tortillas, 2 tajadas de queso Tico, Carne molida ya preparada, 1 tomate, unas hojas de lechuga, 1 zanahoria pequeña, ¼ de cebolla, sal, limón, aceite de oliva al gusto

Preparación: Se lava la lechuga y se pica junto con el tomate y la cebolla.  Se raya la zanahoria.  Se mezcla todo con el limón, la sal y el aceite.  Se pone media tajada de queso en cada tortilla, encima se pone la carne molida y se pone a calentar unos segundos en el microondas (yo lo pongo en 30 segundos)  Se le agrega un poquito de la ensalada.

Ensalada de latas: como es evidente que me queda ensalada de los taquitos, nada más agrego latas.  Lo más importante: contiene todos los grupos alimenticios.

Ensalada

Ingredientes: 1 lata pequeña de garbanzos, maíz dulce, palmito y atún.  En caso que no tuvieran de la ensalada anterior: 1 tomate grande, unas cuantas hojas de lechuga, sal y limón al gusto (Opcional: pepino y cebolla)

Preparación: Se abren todas las latas, se les escurre el líquido y se mezcla con la ensalada.  En caso de que no tengan ensalada preparada, se lava todo bien, se pica todo y se mezcla.

Sopa de pollo:

Ingredientes: mini vegetales, media pechuga de pollo en trocitos, 1 paquete de sopa en polvo.

Preparación: Se pone a hervir un poquito menos de un litro de agua.  Mientras tanto, pico los minivegetales (porque, como ven, a mí me gusta todo picado) eso sí, que no queden muy pequeños.  Cuando el agua está hirviendo, hecho la mitad del sobre de sopa Maggie (porque eso tiene mucha sal)  Agrego el pollo de una vez.  Cuando este está más blanquito, le agrego los vegetales.

Por lo general, le agrego arroz y un chorrito de limón.

 

Espero que les sirva.  Déjenmen sus comentarios debajo, si les gusta este tipo de publicaciones con recetas y trucos para la vida.  También me gustaría saber si hay algo que han encontrado súper fácil de preparar, que han catalogado como comida de solteros.

Siguiendo las manecillas del reloj: 1.Los participantes ticos en la costa Este, en el aeropuerto de Newark 2. Mi hermano anfitrión, Darrel, en el 2009. 3. Una tarde de kayak en el río Potomac, con Marcelo (Chile), Shun (Japón), Cedric (Bélgica), Felipe (Chile y fotógrafo) 4. Pequeña reunión, 2013: Cedric (Bélgica), Ocean (China), Rodrigo (Portugal) y Stephanie (Alemania) 5. Mi mamá y papá anfitriones, 2009.

En 1999 tomé la decisión de irme de intercambio.  Todo comenzó por un par de “compañeros” que venían regresando: uno venía de Gran Bretaña y la otra de Estados Unidos, ambos estaban tan felices y con tantas historias que contar, que no podía más que envidiarlos.  Yo quería vivir lo mismo.

Empecé a tirarle las chinitas a doña Martha, contándole de Maldonado que venía todo contento y de la China que se veía muy fluida en inglés… qué sé yo qué tonteras…  Un domingo, me acuerdo estar en el comedor dedoña Yelba tomando café con mi mamá y mi hermana de apoyo, cuando le dije que de verdad, de veritas, que yo me quería ir un año de intercambio.  Ella me miró a los ojos y me dijo que estaba bien,  pero que si lo iba hacer, tenía que ser con la American Field Service (AFS)

Después me dijo que, de sus cuatro hijos, yo era la última que se hubiera imaginado que quisiera ir.  Al parecer, ella  intentó irse de intercambio en su adolescencia, pero en el último segundo, mi abuelito decidió que mejor no.  Ella trató de convencer a mis hermanos, pero ellos o no querían o no podían.

En fin, conseguí el número de teléfono, pedí  información, recibí la visita de doña Grace (la cabeza del comité en aquel momento), me dejó los papeles y comencé a llenarlos.  En una semana, ya todo estaba listo.  Los países que había escogido eran Alemania, Bélgica y Austria, después de que me enterara que Gran Bretaña lo habían cerrado.

Duré como seis meses de preparación, donde tenía que mantener buenas notas en el colegio, ir a reuniones todas las semanas con el comité, reuniones nacionales todos los meses y hasta un campamento final.  Yo no les puedo explicar la emoción que se siente cada vez que vas a una reunión y te das cuenta que estás un paso más cerca de cumplir con el objetivo, sin dejar de lado la adrenalina al escuchar las anécdotas de exparticipantes o de familias anfitrionas.

Lamentablemente El tarado (porque no hay otra palabra) que estaba encargado de envíos, agarró las aplicaciones y las envió donde se le antojó.  En mi caso, cuando me llamó para decirme que ya me habían aceptado en Estados Unidos, yo sentí que el mundo se me venía encima porque no hay país con el que menos sienta atracción en la vida de la existencia.  Me acuerdo haberle gritado al teléfono, visitado a la oficina para exigirle que viera a ver como hacía, pero que yo a Estados Unidos no iba a ir.

El tipo este, muy inteligente, llamó a doña Martha y le contó la situación.  Ella dijo que, como yo siempre me metía en problemas, mejor que estuviera cerca por aquello que tuviera que irme a recoger.  Lo único que pude pedir fue que me enviaran a la costa Este.  Una semana antes de irme, me llamaron porque tenía una familia en Silver Spring, Maryland, dentro del área de Washington DC.

El 11 de agosto del 2000, en la pura mañana, estaba con dos maletas, desayunando en la cafetería del antiguo aeropuerto con toda mi familia.  Creo que no comí por estar cagada de miedo.  Cuando ya tenía que pasar migración, abracé a mis hermanos, al proge y lloré como una Magdalena, diciéndole a doña Martha que mejor no, que por favorcito, que yo le pagaba lo que se había invertido en el intercambio, pero es que vea, tenía tanto miedo, estaba tan asustada, que de veritas, yo no quería ir, que por lo que más quisiera, no me dejara montarme en el avión.  Ella solo me abrazó y me dijo al oído “no, usted tiene vivir este intercambio por las dos, usted va ir a vivir lo que yo no pude”.

Con esas palabras, me monté en el avión, sin familia, con muchos amigos, con un mundo de expectativas de lo que podría ser mi experiencia.

En términos normales de la vida, no me gusta mucho hablar de mi experiencia porque cómo explicar lo que realmente se siente cambiar de familias dos veces, que tengo amigos en todo el mundo a los que adoro, que tengo una familia que me enseñaron todo y más, a los que llamo mom, dad, bothers, grandma, pops y uncle Bruce.  ¿Cómo explicar que yo tengo dos ciudades a los que llamo hogar? (bueno, ahora son tres con potatoland, donde vive doña Martha, mi hermana y su familia)

Sin duda, ha sido la experiencia más importante de mi vida, que marcó un antes y un después.  No solo cambié la forma de comportarme, relacionarme… además aprendí habilidades que, solo cambiando de ambiente, se pueden aprender.  Para que tengan una idea, mi papel en la dinámica familiar era completa y totalmente diferente: en mi familia de intercambio tengo tres hermanos varones y ambos papás en la casa, además, era una de las mayores, ¿ya se fijaron que es una familia afroamericana?

Al ser mujer, mom y yo  tenemos una relación muy femenina: bailábamos todo el día, cantábamos, veíamos musicales, íbamos de compras, hablábamos de hombres guapos, nos hacíamos el pedicure… todo lo que hacen madres e hijas, que ella solo había podido experimentar con su sobrina durante un tiempo y yo a medias porque doña Martha siempre trabajaba.  Solo imaginése escuchar que esta latina le gritara a una madre afroamericana, que si le gustaba la blusa para ir a tal lugar… unas salvadoreñas se nos quedaron viendo perplejas y sin saber que yo hablo español, se dijeron: “Viste como esta le dijo a la otra mamá… qué raras… seguro es adoptada…”

… bueno, hasta cierto punto, tenían razón…

Gracias a esta experiencia aprendí a perder el miedo, a arriesgarme cuando no hay nada que perder.  Constantemente estoy probando cosas nuevas: experiencias, comidas, licores, deportes… nómbrenlon, que yo a todo digo que sí… bueno, casi todo… con mi pánico a las alturas he tenido que aprender a contener el entusiasmo.  También ya no le tengo pavor a equivocarme porque eso se convierte en el diario vivir durante los primeros tres meses de la experiencia, especialmente cuando no hablás el idioma de donde estás.

O bien, desarrollás la habilidad de comunicarte, ante cualquier situación… inclusive si es un hombre atractivo con el que estás platónicamente enamorada, aunque comience a reírme como estúpida, me ponga roja y a sudar como pollo asado.  Creo que el roce con otras esferas hace que hasta los títulos y las clases sociales pierden su supuesto “valor”, pues todos se convierten en iguales y se vuelve muy natural compartir con cualquiera.

Por eso, el concepto de la tolerancia toma un significado aún más valioso.  “No es bueno, no es malo, es diferente” es el mantra de AFS y casi que se nos tatúa en el corazón.  Es tan verídica.  Es la forma de poner  en palabras las maneras del mundo: cada quien hace las cosas como mejor puede, de acuerdo a sus propias circunstancias y, aunque no es como uno las aprendió, funciona y eso está bien.

Yo podría sentarme horas contando anécdotas: de por qué tengo amigos que me dicen que si estoy chorring the coffee con mi media, o de cuándo conocí a Oprah, de cómo celebré el año nuevo o de los mares que lloré el último día, del dolor de saber que no iba a volver a ver a algunos de mis amigos (en aquella época no estaba el boom de las redes sociales).  Pero creo que lo mejor que puedo hacer es invitarlos a vivir su propia experiencia, ya sea un año colegial o seis meses de servicio comunitario o ir aprender un nuevo idioma en alguna escuela… esta es una de esas cosas que recomiendo con mis ojos cerrados y las manos al fuego.  Por la vida misma que no se van a arrepentir ni un segundo.

¿Alguna vez les ha pasado que comienzan el día esperando que termine para irse a dormir temprano? Así fue mi jueves.  Mi semana terminó con dos noches en las que dormí 3 horas, con mucho trabajo por realizar y ganas de salir corriendo.

Por eso no les pude postear como me ha ido en los primeros días de #21diasdebondad.

Puedo empezar diciendo que no voy a poder seguirlo de forma  cronológica, si no que voy a tener que acomodar las tareas de acuerdo al clima.

¿Han visto la calidad de tormentas que hemos tenido esta semana?

Acción 1 – 31/Aug/13 – Tengo 21 dias para ayudarle a encontrar trabajo a alguien

Esto suena como muy poco tiempo para realizar esta ardua búsqueda pero, ¿quién dijo miedo?

Le estoy ayudando a mi amiguito D. a buscar un nuevo trabajo en su área de estudio.  Aunque no es un desempleado, el trabajo que tiene es una verdadera mierda y hace tiempo lo he estado escuchando que quiere apostar por su área de estudios.  Ya he buscado en varias trasnacionales y le he enviado los links para que los revise.

También decidí que voy ayudar al novio de mi amiguita griega.  Ya lleva mucho tiempo sin trabajo y su área de experiencia es call center, así es que estoy segura que algo va aparecer.

Si alguno de ustedes, mis queridísimos lectores, saben de algún puesto  enfocado en finanzas o callcenter (en Costa Rica, por supuesto)  me pueden mandar un correo a ladesabrochada@gmail.com.

Acción 2 – 1/Sep/13 – Hoy compraré un ramo de flores para dárselo al que le vea la cara marchita.

El domingo hubo tormenta ¿qué mejor día para ir a regalar flores al centro de la capital?  Con sombrilla en mano, me fui a caminar por la Avenida Central y mientras caminaba, decidí que se la iba a regalar a una señora mayor.

A la primera que vi, me le acerqué de frente, le ofrecí el ramo y,  O B V I A M E N T E,  me lo rechazó.  Por un lado me dijo que no tenía casa donde ponerlas, por el otro me dijo que prefería que le diera plata.  Cuando le dije que le podría comprar un café, me dijo que ella quería plata…

… nunca pensé que dar un ramo fuera difícil…

Mi segundo intento fue una señora que tenía una cara de vivir el tercermundísimo, con el pie casi en la orilla de la desesperación.  Cuando me acerqué hizo lo que cualquier mujer hubiera hecho: agarró bien duro su cartera y volvió a ver a los lados para buscar a un salvador.  Le ofrecí el ramo y su expresión se tornó en una sonrisa incomparable.

Después de mandarme con todas las bendiciones del mundo, me quedé pensando en cuándo habría sido la última vez que alguien le regalara flores, si es que alguna vez le regalaron flores.

Acción 3 – 2/Sep/13– Hoy le ayudaré a solucionar un problema a alguien

Doña Martha fue profesora de varias universidades privadas y cuando se fue a vivir a la yunai, dejó una cantidad indescriptible de exámenes, trabajos extraclase y materiales que había impreso.  Todo se estaba acumulando en cajas dentro de closets por toda la casa.

El problema incluía muchas aristas: había mucho polvo, bichos y humedad, además de haber papeles importantes como certificados de nacimiento, traducciones de títulos y fotografías viejas.

Después de tomar un antialérgico, revisé papel por papel, hasta separarlos en tres grupos: se queda, se bota, se recicla.

Acción 4 – 3/Sep/13 – Hoy no me voy a dormir hasta que al menos me sonrían 20 personas

Escogí tres herramientas: un “buenos días”, una anécdota simpática y una bolsa de confites.

La primera la utilicé mientras salí a entrenar y la segunda en la oficina.

Cuando llegué a la casa, me puse tenis y con bolsa de confites en la mano, me fui a un centro comercial cerca de mi casa.  Simplemente me le acerqué a la gente y comencé a cambiar sonrisas por dulces.
Muchos se rieron, otros sonreían con escepticismo, unos cuantos me rechazaron el dulce.  Mi favorito: “déjese el confite, yo le enseño los dientes de a gratis

Acción 5 – 4/Sep/13 – Hoy voy a donar un día de mi salario

Por un momento pensé en meterlo en un sobre y regalárselo a una persona en la calle, alguien que lo necesitara.  Pero es que aquí viene mi problema con la humanidad: hay muchos que sí necesitan, pero hay muchos otros lo convirtieron en profesión.

Así es que mejor lo doné a una de las mejores organizaciones de Costa Rica: Territorio de Zaguates.  Según una de mis fuentes, una pareja decidió donar su tiempo y dinero en sacar perritos de la calle y ponerlos en una finca en Heredia.  Ahí los ayudan a rehabilitarse y muchos están esperando un hogar en su centro de adopciones en Escazú.

Las donaciones monetarias lo utilizan para comprar alimentos, productos de limpieza, cobijas, vacunas, operaciones y bueno, todo lo que significa cuidar a los cuadrúpedos.

Acción 6 – 6/Sep/13 – Hoy invitaré a cenar a un desconocido

Me fui a cenar a uno de mis restaurantes favoritos.  Comí riquísimo, como siempre y le pedí al mesero que me hiciera el favor de pasarme mi cuenta y la de la pareja de la par.

Eso sí, la condición fue que se la diera hasta que ellos pidiera la cuenta y yo no estuviera ahí.

Acción 7– 6/Sep/13 – Hoy me haré un favor: voy a eliminar de Facebook a toda la gente que ni fu, ni fa

Como el jueves me quedé dormida, hoy repuse sacando gente de mi FB.

Hay varios casos, como esta vieja que siempre me cayó mal, me terminó de caer remal hace unos días y quien, al final de cuentas, había agregado por compromiso.  O como al primo del amigo de mi amiga, que conocí en una fiesta pero nunca más volvimos a hablar.  También saqué a aquella excompañera del colegio, quien me agregó en FB, pero cuando me vio en una tienda no me quiso saludar (ya saben, el viejo truco de vernos, ve que le sonrio, me le acerco y te da la espalda de una forma evidente y una se queda como “… what the fuck?”)

Así es que si se dan cuenta que no los tengo más en FB, les voy a pedir que no lo tomen personal, sino que más bien, realista.

#21diasdebondad

#21diasdebondad

Quiero empezar diciendo que soy fiel creyente de que si haces algo bueno, el mundo no tiene que saberlo de tu boca.  Muchas veces cuando uno le dice a alguien, es como para que se den cuenta de lo maravilloso, bueno y gran cristiano que sos (o budista, musulman, o lo que sea su creencia)

Dicho esto, también creo que el individualismo de estas épocas nos ha llevado a olvidar las necesidades de las personas que nos rodean y, automáticamente, nos vemos por encima de la gente que necesita de nosotros.  Ya saben, el viejo truco de ver para otro lado cuando viene el niño indigente.  Creo que nos hemos automatizado en hacerlo y negarlo, porque no queremos de salir de nuestra zona de confort, ni molestarnos por los demás-

Por eso decidí hacer los #21diasdebondad.  Es un proyecto muy humano que, en principio, busca limpiar el karma propio, ayudando al prójimo.  Cada una de las tareas diarias, busca retribuir al mundo y ayudarte a ti mismo, ya sea sacándole una sonrisa a desconocidos o ayudando a resolver algún problema a un amigo.

Este proyecto lo ideó Nicko Nogues, un español  (quien resultó ser el chico de una ex compañera del cole)   Él se define como un “publicista, creativo activista y entrepreneur nato, quien ha canalizado sus valores en proyectos sociales que pueden ser replicados en un nivel global”, según su perfil de TEDx.

Yo me vine a enterar por mi amiguita, la Frin.  Ella estaba pasando por el peor de los momentos de la vida, ese en el que no podes ver ni pa’tras, ni pa’lante.  Uno de tantos días, vio que un contacto de Facebook publicó el video de youtube, lo vio y decidió hacerlo.  Ella los compartió en su muro y hasta se hizo un blog en Tumblr.

En sus propias palabras, esta fue una de las claves para salir de donde estaba.  Además de ser una experiencia que le abrió los ojos a para ver oportunidades para ayudar, inclusive, a desconocidos.

Así es que bueno, empecé el domingo.  Estoy haciendo publicaciones diarias en las redes sociales que más utilizo (Facebook, Instagram, Twitter) con resultados, fotos y demás.  Aparte, voy a publicar un resumen los jueves, contándoles cómo estuvo el  trayecto.

Espero que todos lo podamos disfrutar y que se animen hacerlo.

Si quieren saber más del proyecto, revisen los links que dejé arriba o busquen el hashtag #21diasdebondad… y si se deciden hacerlo, dejen sus comentarios para ver que tal les fue.

Sabés que te estás leyendo un buen libro cuando tenés que parar de vez en cuando nada más que para decir ... mierda

Sabés que te estás leyendo un buen libro cuando tenés que parar de vez en cuando nada más que para decir … hijueputa

A los 7 años empecé a leer y desde entonces, no he parado.  Con Carmen María, mi profe de 3ro a 6to, comenzó mi amor por los libros y se incrementó cuando fui descubriendo su propósito oculto: documentar la cultura, exponer creencias, compartir experiencias.

Desde entonces, 400 y pico de libros han pasado por estas garras devoradoras de literatura, siendo uno de los primeros, no otro que Fray Perico y su Borrico de Juan Muñoz Martín.

¿Cómo tengo ese número? Muy fácil: desde pequeña he sido obsesiva compulsiva rara loca adicta deslumbrada por las listas y siempre he mantenido una con todos los libros que he disfrutado en la vida de la existencia.  Hace poco me encontré una versión en uno de mis viejos diarios y figuraban cerca de 300, como Las Aventuras de Tom Sawyer de Mark Twain y Corazón de Admundo de Amicis…

…y hay que sumarle los que me he leído desde entonces…

Lo de las listas explica por qué me compré Los 1001 Libros que hay que leer antes de morir (versión en español) y elaboré una hoja de cálculo en Excel donde mantengo la lista completa y categorizada: los que ya tengo, los que he leído, los que he visto la película, los que han ganado nobel de literatura y los que sé que existen, pero que no he logrado conseguir.  También incluyo el título, el autor, el siglo en que fue escrito, el país de origen y el título original (nunca he dicho que yo sea normal, ¿o sí?)

Gracias a esa maravillosa recopilación, me he leído títulos que jamás hubiera considerado como Siddhartha de Herman Hesse, El Péndulo de Foucault de Umberto Eco o Pedro Páramo de Juan Rulfo.

Pero no me limito a esta famosa lista.  También he pasado por novelas que desgarran el alma, como Cometas en el Cielo de Jaled Hosseini; obras de arte como El Mundo de Sofia de Jostein Gaarder; y los que tenés que parar porque tenés que comer, como The Poisonwood Bible de Barbara Kingsolver.

Y si algo es cierto, es que no discrimino ninguno, menos si me lo prestan.  Todavía me acuerdo de aquella tarde que el hijo de un jefe me prestó Harry Potter y la Piedra Filosofal de J.K. Rowling.

Desde ese momento soy fanática de Harrycito querido, al punto de haber ido a una librería en Estados Unidos a media noche, no solo a comprar la primera edición de Harry Potter y el Cáliz de Fuego, si no que a disfrutar de una fiesta mágica (hecho ocurrido en el 2005, en Barnes and Nobles de Baltimore, MD. Quiero agradecer eternamente a mi cuñado, quién se quedó en la fila para ser los 3ros en comprarlo, mientras la otra hija de doña Martha y yo disfrutábamos de trucos y comida gratis)

He llegado al extremo de no dormir, con tal de terminar un libro: Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (para lo cual, son testigos mis dos exroomates), el cual lo terminé en dos días y una noche.

Así es como me he creado fama de ávida lectora, además de que siempre ando un libro (una vez mi amiguito el Cinta Azul supo cual era mi cartera porque adentro estaba El guardián entre el centeno de J.D. Salinger)

Hay quienes me han pedido recomendaciones.  Algunos les he dicho de La Fiesta del Chivo de Mario Vargas Llosa, a otros de Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson (solo para que se lean el segundo, que es el mejor de la trilogía)

Pero, el mejor libro de todos los tiempos y el que recomiendo a verdaderos aficionados a la lectura, con las manos en el fuego y una escopeta apuntándome la sien, sin duda es Los Pilares de la Tierra, de Ken Follet: 1359 páginas que, sin mentirles, generan sentimientos: furia, alegría, esperanza y alguna que otra lagrimilla.  Eso, mis queridos, es algo que no lo hace cualquiera.

Se los juro que el antagonista infunde las ganas de proceder con las peores torturas maléficas.  Una anhela el amor de los protagonistas, porque no puede haber algo más bello.  La historia te atrapa y está tan bien estructurada que, aún y a pesar de los miles de detalles, simplemente no se puede parar de leer… NO. SE. PUEDE.

Leído Los Pilares, se tiene que seguir con Un mundo sin fin.  La portada es tan linda y el libro es tan grande, que bajándome del bus, una señora me dijo: “Ay, tan bonito ver a los jóvenes cargando La Santa Biblia. La felicito.

A lo que yo contesté: “¿Verdad que sí? ¡Gracias!


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